UN FRAGMENTO DE LA CRÓNICA DE ALFONSO EL EMPERADOR

29 de enero de 2006

Ilustración de Álex Fdez. Giraldo. Color y retoques: R. Chao
Florida milities post hos urbis Legionis/ portans uexilla prorumpit more leonis./ Hec tenet Hispani totius culmina regni, (...) Ut leo deuincit animalia queque decore,/ sic cunctas urbes hec uincit prorsus honore.(...)Sunt in uexellis et in armis imperatoris/ illius signa, tutantia cuncta maligna;/ auro sternuntur quotiens ad bella feruntur”(1)

Traducción:
"La florida caballería de la ciudad de León, portando los estandartes, irrumpe como un león/ Ésta ocupa la cima de todo el reino hispano (...) Como el león supera a los demás animales en reputación,/ así ésta supera ampliamente a todas las ciudades en honor.(...). Sus distintivos, que protegen contra todos los males, están en los estandartes y en las armas del emperador; se cubren de oro cuantas veces se llevan al combate”(2).

(1)Prefatio de Almaria. Corpus Christianorum. Continuatio Mediaevalis, LXXI. Turnhont, 1990

(2) PÉREZ GONZÁLEZ, Maurilio: Crónica del Emperador Alfonso VII. En: El Reino de León en la Alta Edad Media, T. IV, La Monarquía (1109-1230)

BELLIDO DOLFOS, HÉROE DE ZAMORA (II)

24 de enero de 2006

En esta ocasión, el fragmento que os presento pertenece a la "Crónica de España" de Lucas, obispo de Tuy, conocido por lo general como "El Tudense".La crónica fue realizada en el siglo XIII, y se suele datar en el año 1236. Está escrita en latín, pero os pongo la versión romanceada del siglo XV que publicó Julio Puyol en 1926:

"Mas los çamoranos, no podiendo sofrir el destierro de su señor el rey Alfonso, en ese tiempo porfiaron muy non vencidos, y alçaron sobre sí principe a Arias Gonçalez, que auia criado a essa Vrraca, asi como la noble Urraca auia establecido. Y mientras quel rey Sancho estudiese en essa çerca, salio de essa çibdad vn cauallero de gran osadia, que auia nombre Vellido Arnolfo, que ferio, sin sospecha, de traues a esse rey Sancho con vna lança, el qual rey, llagado con la lança por el pecho, derramó juntamente la vida con la sangre; fuió [huyó] esse cauallero que tan osadamente le ferió, e con arrebatado correr de cauallo se metio en Çamora"

Otra muestra de que la historia de la España medieval se ha escrito mal y de cualquier manera. Vaya, ya son dos las crónicas que reflejan este episodio de una forma muy diferente a la que nos han estado machacando toda la vida. Ahora resulta que, en vez de un traidor, Bellido Dolfos empieza a aparecer entre las tinieblas de la Historia, y se revela como un audaz caballero que actuó a la manera de los actuales comandos. Es un caso singular que un asediado salga en solitario al campamento enemigo, y mucho más que consiga acabar con la vida del rey enemigo. Si eso no es ser un héroe (y además, en todo su sentido clásico), ¿qué hay que hacer para serlo? Y, si tras matar a Sancho, Bellido huye, demuestra su inteligencia porque, ¿qué clase de imbécil se hubiera quedado a luchar él solo con todo un ejército enemigo? En fin, que nunca se ha mostrado un acierto mayor que la calle que le ha dedicado el Ayuntamiento de León a este personaje con el nombre de "Calle del Héroe Bellido Dolfos". Ahora sólo queda que así lo reconozcan los zamoranos, quienes, por cierto, en lugar de restaurar su memoria, dedican hoteles, calles, etc. a Sancho I de Castilla (Sancho II en la numeración al uso), que fue quien casi aniquiló su ciudad (algo así como si en León le dedicásemos una calle a Almanzor o a la Junta)


POR QUÉ LA ASTROLOGÍA ES UNA CHORRADA

22 de enero de 2006

(Este artículo fue publicado en la Revista del Diario de León el 19 de febrero de 2006)
Hoy en día, en pleno siglo XXI, todavía es frecuente encontrarse con gente que confunde términos tan contrapuestos y antagónicos como “Astronomía” y “astrología”. Así, no es rara la ocasión en la que, cuando afirmo que me gusta observar las estrellas con mi telescopio, mi interlocutor me pregunte si soy un aficionado a la astrología. Por desgracia, tampoco es raro encontrase con titulares de periódicos que engloban noticias relativas a las misiones espaciales o a descubrimientos astronómicos dentro de la sección “Astrología”. Una muestra más de que, a pesar de vivir en una sociedad que pone a nuestro alcance conocimientos inimaginables para nuestros antepasados, muy poca gente se molesta en adquirirlos (y los periodistas no son una excepción).

Veamos lo que nos dice el Diccionario de la Real Academia sobre cada una de estas palabras:

  • Astrología: "estudio de la posición y del movimiento de los astros, a través de cuya interpretación y observación se pretende conocer y predecir el destino de los hombres y pronosticar los sucesos terrestres.” Es decir, es una pseudociencia que carece de cualquier fundamento empírico o científico. Debido a ello, es de carácter hermético, ya que sólo saben interpretar estas cosas un selecto grupo cerrado de iniciados.
  • Astronomía:"Ciencia que trata de cuanto se refiere a los astros, y principalmente a las leyes de sus movimientos”. O sea, que es una CIENCIA cuyos trabajos se basan en estudios empíricos y demostrables al alcance de cualquier persona normal que se lo proponga.

Podrían presentarse multitud de pruebas en contra de la Astrología, pero hoy quiero centrarme en sólo una, que consiste en demostrar la falsedad de los Signos del Zodíaco en la actualidad. Me refiero al curioso hecho de que la Astrología divide a toda la Humanidad en doce tipos de personas dependiendo de en qué signo zodiacal estaba el Sol en el momento de su nacimiento. Pero llegados aquí he de hacer una puntualización: en los cursos de Astronomía que impartimos en la Asociación Leonesa de Astronomía, es frecuente que alguien pregunte cómo se sabe en qué constelación se encuentra el Sol, si de día no se ven las estrellas. La respuesta es sencilla: atendiendo a las constelaciones que se ven por la noche, es fácil colegir cuáles oculta el brillo diurno, y en qué posición respecto a ellas se encuentra el Astro Rey. Volviendo al “razonamiento” astrológico, si una persona nace el 24 de mayo, es Géminis, porque, en teoría, ese día el Sol se encuentra en la Constelación de Géminis. Pues bien: esto podía ser cierto en el siglo V antes de Cristo (época en la que se fundó la astrología tal y como la conocemos hoy en día), pero en el presente ello es totalmente falso. ¿Por qué? Porque la astrología, como pseudociencia que es, prescinde del estudio científico del cielo, y desconoce un concepto tan básico como es el movimiento de la precesión de los equinoccios. ¿En qué consiste este movimiento? Bien; todos hemos oído decir en el colegio que la Tierra tiene dos movimientos: la rotación sobre sí misma (que marca la duración del día), y la traslación alrededor del Sol (que marca la duración del año). Pero la realidad es bastante más compleja: la Tierra sufre más de quince movimientos distintos. El más importante de ellos, después de los dos descritos, es el de la precesión: consiste en que el eje de la nuestro planeta no se está quieto, apuntando inmutable a la Estrella Polar, sino que completa un círculo a lo largo de 25.765 años. Así, dentro de unos miles de años, será la brillante estrella Vega la que señale el Norte, mientras que en la época de los faraones era Thuban la que cumplía esta tarea. Este movimiento provoca que las estaciones del año vayan cambiando de fecha a lo largo de los siglos, y así se dará la situación de que, con el transcurrir de los milenios, las estaciones estarán al revés de como están hoy (el 21 de diciembre comenzará el verano, el 21 de junio el invierno, etc.). Estos cambios, que pueden parecer muy lentos, son muy perceptibles a lo largo de unos pocos siglos, lo que conlleva que también cambian de posición aparente las constelaciones de una fecha determinada. Volviendo al ejemplo, sí que es correcto que el Sol estaba en Géminis cuando alguien nacía el 24 de mayo del año 500 a.C., pero, debido a este movimiento de precesión, las cosas han cambiado mucho, y cuando hoy en día alguien nace ese mismo día y ese mismo mes, en realidad el Sol está en el medio de la constelación de Tauro. Y aquí algunos os preguntaréis cuál es vuestro verdadero signo del zodiaco. Para que lo veáis, os incluyo este cuadro:

LOS SIGNOS CLÁSICOS (ASTROLOGÍA)

LOS SIGNOS HOY EN DÍA (ASTRONOMÍA)

Aries: 21 marzo-20 de abril

Tauro: 21 abril-20 mayo

Gemini: 21 mayo-21 junio

Cáncer: 22 junio-22 julio

Leo: 23 julio-22 agosto

Virgo: 23 agosto- 21 septiembre

Libra: 22 septiembre- 22 octubre

Scorpio: 23 octubre-21 noviembre

Sagitario: 22 noviembre-22 diciembre

Capricornio: 23 diciembre-21 enero

Acuario: 22 enero- 22 diciembre

Piscis: 22 febrero-20 marzo

Aries, 18 de abril al 13 de mayo

Tauro, 13 de mayo al 20 de junio

Gemini, 20 junio al 19 de julio

Cancer, 19 julio al 9 agosto

Leo, 9 agosto al 15 septiembre

Virgo, 15 septiembre al 30 de octubre

Libra, 30 octubre al 22 noviembre

Scorpio, 22 noviembre al 29 noviembre

Ophiuchus, 29 noviembre al 15 diciembre

Sagitario, 15 diciembre al 19 enero

Capricornio, 19 enero al 16 febrero

Acuario, 16 febrero al 11 marzo

Piscis, del 11 de marzo al 18 de abril

Como podéis ver prácticamente todos los signos han cambiado de fecha, a pesar de lo cual la astrología sigue ignorando este hecho científico, y continúa distribuyendo los signos exactamente igual que hace 2500 años. Además, debido a la precesión y a las redistribuciones de los límites de las constelaciones que se hicieron en el siglo XX, el Sol en la actualidad pasa por una constelación más que en la Antigüedad (Ofiuco).
Este asunto es más importante de lo que parece, ya que, aún aceptando que la astrología tuviera algún fundamento real, demuestra que TODOS los horóscopos que se hacen en la actualidad están equivocados, porque lo que pronostican para un Géminis en realidad debería ser aplicable a los Tauro, lo de Acuario para los Capricornio, etc.
En conclusión: si está demostrado que los signos del zodíaco son un camelo, y éstos constituyen la más básica de las creencias astrológicas, ¿qué demonios es la astrología? Pues precisamente lo que digo en el título del artículo. Lo siento, Rappel.

Mapas antiguos de España (XXVI)

Este mapa de la década de 1730 también está realizado por G. de l´Isle sobre las descripciones de Rodrigo Méndez Silva, por lo que en realidad poca cosa nueva se puede contar respecto al anterior. Santander aparece como St.Andero entre Asturiae y Biscaia. Andalucía continúa dividida entre Andalusiae Vandalitiae Regnum, y el Granatae Regnum.

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BELLIDO DOLFOS, HÉROE DE ZAMORA

14 de enero de 2006

Desde hace unos meses hay un debate abierto sobre la figura de Bellido Dolfos entre la gente que lo señala como arquetipo del traidor, y los que le proclaman como el héroe que consiguió salvar a Zamora y, por ende, a todo el Reino de León, de las manos de Sancho I de Castilla. Hoy en día predomina la versión que nos han legado los cantares de gesta y la Crónica Najerense: en dichas obras se nos transmite la idea de que Bellido, tras fingir que abandona la ciudad, se pasa a las filas castellanas, consigue hacerse amigo de Sancho para después matarlo de forma ignominiosa a traición y por la espalda mientras el egregio monarca se encuentra defecando en un lugar apartado. La historiografía actual, a pesar de que los cantares y la Najerense presentan graves (gravísimos) errores históricos, ha aceptado sin reservas esta tesis, y la ha divulgado con tal éxito que la mayoría de la gente desconoce las demás versiones. Hoy os quiero incluir el pasaje de la Historia de los hechos de España de Rodrigo Jiménez de Rada (crónica contemporánea al Cantar del mío Cid) para que juzquéis por vosotros mismos:

"Y aparejados los batallones a su mando, [Sancho] atacó la ciudad de Zamora y, luego de rodearla por completo, inició un duro asedio. Pero Arias González, del que he hablado, y los demás asediados se defendían bravamente y el agresor no pudo conseguir lo que pretendía. Mientras se llevaban a cabo los enfrentamientos por uno y otro lado, saliendo de la ciudad un caballero llamado Bellido Ataúlfo, sin pensárselo dos veces atravesó con su lanza al rey que paseaba por el campamento y se volvió a la ciudad con la misma rapidez con que había salido. Mas Rodrigo Díaz el Campeador, llevado por su lealtad al rey muerto, lo persigue al punto y estuvo a pique de darle muerte en las mismas puertas de la ciudad, pero no pudo atajar la velocidad de Bellido. Con la herida perdió el rey Sancho lo que poseía y lo que ambicio­naba, su vida y sus reinos, y surgida una gran confusión en el ejército, se puso fin a la porfía entre asediados y asediadores; y huyendo unos a las claras, otros buscando caminos poco frecuentados, cayeron en las redes de la muerte o del cautiverio"

Y bien: ¿dónde ha quedado la tan famosa traición? ¿No fue Bellido un auténtico héroe al realizar tan osada salida al campo enemigo? Además conviene remarcar que Jiménez de Rada no puede ser sospechoso de "leonesismo": fue un importante personaje de la corte de Alfonso I de Castilla (Alfonso VIII según el uso establecido), y en sus escritos se denota su castellanismo, si bien por lo general suele ser un autor de los más objetivos de la edad media. Escribe su crónica unos años después del Cantar del Mío Cid, por lo que resulta más significativo que no incluya la versión "cidiana" de la muerte de Sancho.

El superbólido del 04/01/2004 y el meteorito Villalbeto

10 de enero de 2006

Como el día 4 de enero fue el segundo aniversario del paso del superbólido por el cielo leonés, os incluyo el artículo que escribí para "LEO", la revista de la Asociación Leonesa de Astronomía, explicando las aventuras y desventuras que sufrimos los voluntarios que iniciamos la ardua tarea de la búsqueda de meteoritos, y las no menos duras actividades que realizamos para que los científicos pudieran trazar su órbita, establecer su peso, su lugar de origen, etc. También incluyo algunas variaciones y anotaciones nuevas que no existían en al artículo original, ya que de aquella no se nos había permitido la divulgación de los detalles (lugar exacto de la caída, etc.) Es bastante largo, pero espero que os preste.

Toda esta historia comenzó la tarde-noche del domingo 4 de enero, cuando al llegar a casa mi madre me recibió contándome que mi padre y otros espectadores del partido de la Cultural habían avistado una enorme bola de fuego que atravesó parte del cielo leonés en pocos segundos. Gratamente sorprendido por la noticia, desde el primer momento fui consciente de que la casualidad había elegido a León como destinatario de un bólido (fenómeno que se produce cuando un cuerpo de origen extraterrestre de cierto tamaño penetra en la atmósfera de nuestro planeta): dado que éste había brillado con una fuerza inusitada a pleno día, imaginé que había sido provocado por un objeto de grandes dimensiones.
Luis Alfonso Fdez./TVE
Mi padre coincidió conmigo en esta apreciación, aunque al parecer muchos de los espectadores pensaron que el responsable del espectáculo había sido un avión. Lo primero que hice fue llamar a mi buen amigo Saúl Blanco, quien además de ser el Secretario de la Asociación, comparte conmigo la afición por estos fenómenos astronómicos. Aunque no sabía nada al respecto, conectó la radio y pronto escuchó que el objeto había atravesado la Península de NO a SE y que un fragmento podía haber caído en el pueblo leonés de Renedo de Valderaduey, muy cerca de la frontera con Palencia. Nada más oír la noticia, nos pusimos de acuerdo de inmediato para visitar juntos la zona la madrugada del día siguiente. Mientras tanto, llamamos a la Guardia Civil y les informamos de la auténtica naturaleza del fenómeno, ya que estaban recibiendo cientos de llamadas de testigos preocupados por la posibilidad de que fuera un OVNI o un avión en llamas.
En Renedo el día 5
Así que el día 5 nos presentamos en Renedo a las ocho de la mañana, mucho antes de que llegaran los medios de comunicación que posteriormente invadirían este pacífico y encantador pueblo. Tras haber hablado con varios habitantes acerca de cómo habían percibido el bólido (altura aparente, zona del cielo que había atravesado, ruido, etc.), aparecieron varios coches de la Guardia Civil, por lo que aprovechamos para identificamos ante los agentes como miembros de la Asociación y gestores del Observatorio Municipal Pedro Duque. Una vez que comprobaron nuestras credenciales (nuestros sencillos carnets de la ALA), nos permitieron acompañarles a la zona donde, según algunos testimonios, parecía haber caído al menos un fragmento del bólido. Emocionados ante la perspectiva de que hubieran caído meteoritos, nuestras expectativas se vieron truncadas cuando comprobamos que aquella área era en realidad un vastísimo bosque de pinos cubierto de una cerrada vegetación que prácticamente impedía el paso. Mientras esperábamos la llegada del helicóptero de la Guardia Civil que iba a rastrear la zona desde el aire, se nos ocurrió hojear el último ejemplar de Leo, y comprobamos que para el día 4 se había predicho que tendría su máximo la lluvia de estrellas Cuadrántidas, por lo que lanzamos a los medios de comunicación allí presentes la hipótesis de que en realidad el bólido había sido causado por una cuadrántida de un mayor tamaño de lo habitual. Posteriormente también descubrimos que ese mismo día la Constelación de Bootes (radiante aparente de esta lluvia de estrellas) estaba en el NO, muy cerca del horizonte, lo que parecía corroborar la trayectoria dada en los primeros momentos por la radio y la televisión. Desvanecida por el momento la posibilidad de recuperar meteoritos, regresamos a León, donde seguimos ávidamente todas las noticias relacionadas con el suceso.

El día 6 me encontraba pasando al ordenador unas bonitas fotografías que había realizado de la puesta de sol del día 4 desde el Monasterio de la Virgen de la Peña (Congosto), cuando me asaltó una idea de manera repentina: ¿no podría haber quedado reflejada en las imágenes la estela persistente que sobrevivió al bólido y que había durado hasta la caída de la noche? Rápidamente miré la hora en que la cámara digital había registrado las fotos, y comprobé que no habían pasado ni cinco minutos del acontecimiento en el momento en que tomé la primera. Tomando como referencia el sol poniente, encontré una única estela que atravesaba el cielo en dirección NO-SE, y la identifiqué como la perteneciente al bólido, si bien no se diferenciaba demasiado del resto de estelas producidas por los numerosos aviones que sobrevuelan habitualmente El Bierzo.

Así que, tras notificárselo a las instituciones científicas, y tras señalar la estela con unas flechas, la Asociación convocó una rueda de prensa en el Observatorio para el día siguiente.
Foto de Salvador Díez en las Hoces de Valdeteja
En ella dimos cuenta del presunto descubrimiento, y advertimos de la imposibilidad de encontrar restos meteoríticos debido a la difícil orografía del terreno de Renedo. Cedimos gratuitamente las imágenes a los medios de comunicación, con la única condición de que mencionaran a la ALA como fuente. Mientras, en los medios locales y nacionales habían ido apareciendo distintas fotos que algunas personas habían conseguido tomar del bólido, e incluso un impresionante vídeo grabado con motivo de una cabalgata de Reyes celebrada en el leonés barrio de El Ejido.

Foto de María Maximina Ruiz en Santa Colomba del Curueño

Pocos días después de la rueda de prensa entramos en contacto con la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (también conocida como SPMN), y pronto uno de sus integrantes, Josep María Trigo, nos desveló que, gracias al análisis pormenorizado del vídeo, habían descartado la trayectoria indicada por los medios. El porqué era muy sencillo: en el vídeo aparecía la Luna muy cerca del bólido, lo que indicaba, sin lugar a dudas, que éste se desplazó en dirección NE, y no SE. Esto eliminaba la posibilidad de que la estela que aparecía en mis fotos fuera producto del fenómeno, por lo que concluimos que en realidad fue producida por un avión normal y corriente. Pronto comenzamos a intercambiar emails con su equipo, ya que fueron los únicos científicos que parecían tomarse muy en serio el estudio del fenómeno. Nos pasaron los formularios con las preguntas que había que realizar a los testigos para conocer en profundidad el mayor número de datos acerca de la trayectoria y posible final del objeto, así que Saúl y yo decidimos volver a desplazarnos a Renedo en cuanto tuviéramos ocasión.

El objeto de Villalobar.
El día 10 de enero, los acontecimientos tomaron un giro inesperado cuando recibimos una llamada de una periodista que nos informaba de primera mano del hallazgo de un posible fragmento de meteorito en los Viveros Sofía de Villalobar. Rápidamente nos dirigimos al lugar, aunque durante el viaje nos mostramos bastante escépticos acerca de la autenticidad de los restos. Pero nuestras dudas prácticamente se evaporaron al llegar a la escena del suceso: en el suelo, incrustado en unos plásticos semifundidos, yacía algo que tenía toda la apariencia de ser un meteorito. El plástico del techo estaba claramente perforado en un punto cercano, y mostraba así el ángulo de entrada del objeto. Por si esto fuera poco, el agujero del techo tenía los bordes levemente quemados, lo que parecía eliminar por completo la hipótesis del fraude. Tras realizar las pertinentes fotografías, procedimos a recoger la muestra siguiendo el protocolo que nos había indicado Francisco Miguel Galindo, destacado miembro de la Agrupación Astronómica Palentina, y coordinador voluntario del SPMN. Finalmente, entregamos el fragmento a la Guardia Civil. Este episodio tuvo una amplísima difusión en todos los medios de comunicación, y Saúl llego a aparecer en la portada del Diario de León sosteniendo el presunto meteorito para introducirlo en una bolsa isotérmica.

Por casualidades de la vida, esa misma noche conocimos a José Vicente Casado, experto leonés en fósiles y meteoritos que posee una amplísima colección de rocas espaciales, y que por aquel entonces estaba muy interesado en formar parte de la ALA. Cuando le mostramos las fotografías del objeto, nos informó de que, casi con toda seguridad, era un meteorito, ya que presentaba una marcada costra de fusión. De todas formas, para salir de dudas necesitaba realizar un examen visual de la muestra, por lo que nos las arreglamos para que tuviera acceso a ella. La decepción fue enorme: José Vicente, visiblemente contrariado, nos explicó que no era un meteorito, sino un trozo de chatarra espacial. Este dictamen fue corroborado por el CSIC dos días después, si bien los científicos no se atrevieron a confirmar abiertamente la hipótesis de la basura espacial. Todo ello nos llevó a replantear la naturaleza misma del fenómeno del 4 de enero, si bien el tiempo se encargaría de descartar su posible origen artificial.


Interrogatorios en Renedo.
El día 13, apenas recuperados de este planchazo, Saúl y yo regresamos a Renedo en compañía de José María Pérez, y allí nos encontramos con Francisco Miguel Galindo: juntos realizamos los interrogatorios de los testigos, y tomamos algunas cotas con un teodolito prestado por el Instituto Padre Isla. Gracias a las indicaciones de Josep María Trigo, en esta ronda de entrevistas prestamos más atención al tiempo transcurrido entre la visualización del fenómeno y el sonido de la explosión, y pudimos concluir que al menos habían pasado tres minutos entre ambos sucesos, lo que indicaba sin duda que el bólido había explotado mucho más lejos de Renedo, en dirección Palencia-Santander. Ese día descartamos definitivamente la posibilidad de que aparecieran restos meteoríticos en León, si bien se abría ante nosotros una nueva dirección de investigación. Los compañeros de la Agrupación Astronómica Palentina comenzaron a entrevistar a testigos en varios pueblos del Norte de su provincia, y pronto resultó evidente que allí era donde había que buscar meteoritos, ya que el día 4 algunas personas llegaron a escuchar claramente la caída de varios fragmentos. Además, la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos trazó una trayectoria provisional de la fase final del bólido, por lo que pudieron delimitarnos una amplia zona de búsqueda centrada en la comarca de La Peña. Pero el mal tiempo y la nieve impedían cualquier tentativa de rastreo, así que decidimos visitar el área en cuanto fuera posible.

Mientras, Josep María Trigo nos indicó la necesidad de realizar una serie de astrofotografías desde los sitios en que se habían tomado imágenes del bólido para poder realizar un estudio de la trayectoria exacta: en el caso del vídeo era imprescindible encontrar el emplazamiento, apagar el alumbrado público, y hacer las fotos con un tiempo mínimo de exposición de tres minutos tomando nota de la hora del comienzo y del final de cada una de las fotografías. Para ello nos pusimos en contacto con Luis Fernández Arenas y su mujer Carmen Blanco, autores del vídeo, quienes muy amablemente nos indicaron el lugar desde donde lo habían grabado. Una vez obtenido el pertinente permiso del Servicio de Alumbrado del Ayuntamiento para apagar la iluminación pública, intentamos realizar la calibración por primera vez la noche del 20 de enero, si bien los resultados fueron muy pobres debido a la luz de los enormes focos instalados en el aparcamiento de camiones de las cercanías. Tampoco tuvimos mejor suerte con la tentativa realizada en las Hoces de Valdeteja (localidad en la que Salvador Díez García había obtenido una espectacular foto), ya que no encontramos el sitio exacto. Saúl y yo guardamos todavía un recuerdo muy fresco de esa noche en las montañas, entre la nieve, a 13º bajo cero, con una cámara cuyo objetivo no dejaba de empañarse.

Un par de días después saltó la noticia bomba: habían aparecido pequeños fragmentos de meteorito en un camino de un pueblo de Palencia, y el CSIC confirmaba su autenticidad. En realidad, la noticia ya era algo vieja, pero el poseedor de los restos no había querido hacerla pública antes. Decidimos que no podíamos esperar más, ya que parecían confirmarse las sospechas del SPMN de que la comarca estaba llena de fragmentos, y, además, empezaron a llegarnos inquietantes rumores acerca de la presencia de cazadores de meteoritos extranjeros en la zona. Así que los días 23 y 24 organizamos sucesivas expediciones al área donde parecía más probable hallar fragmentos, en torno a los pueblos de Villalbeto y Tarilonte, aunque no obtuvimos resultados. Dirigidos por José Vicente, recorrimos decenas de kilómetros en coche y a pie, pero la orografía de la zona era muy difícil, y cada vez nos íbamos desanimando más y más.

Atollados en un camino.
Por si fuera poco, la nieve se había fundido y los caminos se habían convertido en tremendos barrizales, por lo que en algunas ocasiones tuvimos serios problemas con la furgoneta de José Vicente (eso por no hablar del estado en que quedaban nuestra botas y nuestra ropa). El día 25, otro equipo del SPMN dirigido por el Dr. Javier García Guinea (del Museo Nacional de Ciencias Naturales) encontró varios trozos muy cerca de donde habíamos rastreado, lo que nos sirvió de acicate para sucesivas búsquedas.

El 27 de enero organizamos otra expedición, aunque en esta ocasión sólo estábamos José Vicente y yo de la ALA, y Francisco Miguel y Stanislaus J. Th. Erbrink (Stan) de la Agrupación Palentina. El día fue especialmente duro, ya que quedamos atollados en dos ocasiones, y en una de ellas fue preciso requerir la ayuda de algunos de los habitantes de un pueblo cercano. Tras una jornada agotadora, cuando ya estábamos a punto de montar en los coches para regresar a nuestros respectivos hogares, Stanislaus le mostró a José Vicente una piedra que había encontrado en las proximidades de los vehículos:
Stan y su fragmento
cuando éste comenzó a gritar alborozado, los demás pensábamos que nos estaba tomando el pelo, pero al final se impuso la evidencia: ¡habíamos encontrado nuestro primer fragmento de meteorito! Tras la inmensa alegría de los primeros momentos, Francisco Miguel nos recordó el protocolo que debíamos seguir: había que fotografiar el lugar de impacto, tomar las coordenadas GPS, presentar las muestras a la Guardia Civil, y después enviarlas a un laboratorio. En estos momentos apreciamos enormemente la labor de Saúl Blanco, quien se había preocupado de leer toda la legislación vigente de Patrimonio para conocer los pasos que había que seguir en un caso como este: sus preocupaciones nos ahorraron un montón de quebraderos de cabeza legales. Mucho más animados, continuamos organizando sucesivas expediciones de rastreo, y la verdad es que la Fortuna comenzó a sonreírnos, ya que rara fue la vez en que no encontramos alguno.



Minutos antes de comenzar la conferencia.
Mientras tanto, dado el interés mediático que había despertado el bólido, decidimos que era un buen momento para organizar una conferencia acerca de estos fenómenos. Para ello contamos con la desinteresada colaboración de José Vicente y del Ayuntamiento de León, y así el acto pudo celebrarse el 3 de febrero en su Salón de Actos con el título "Cazadores de meteoritos: tras la pista del bólido de León". A pesar de la escasa publicidad que tuvo en algunos medios de comunicación, a la conferencia acudieron unas 150 personas, por lo que, aunque no cumplimos las expectativas, pudimos considerarla un éxito. Los meteoritos que llevó José Vicente causaron una gran expectación, aunque nos fue imposible presentar el hallado por Stanislaus al estar siendo sometido a las pruebas de laboratorio.

El 4 de febrero volvimos al trabajo de campo, y esta vez fue José Vicente quien tuvo la suerte de encontrar el fragmento del día. Para cubrir más terreno que en las ocasiones anteriores, las dos asociaciones decidimos reclutar el mayor número de participantes posibles, por lo que en el curso de astronomía de los jueves pedimos voluntarios para organizar una batida ese mismo sábado. Así que el día 7 nos reunimos Jesús San José, Isidro Fernández, Sergio Valbuena, Saúl Blanco, José Vicente Casado y un servidor por parte de la ALA, y Stanislaus, Francisco Miguel y Oscar Díez Higuera por parte de la Agrupación Palentina. Manuel Fernández, músico y fotógrafo aficionado. Mientras tanto, aparecieron nuevas fotos del superbólido tomadas desde el pueblo de Santa Colomba del Curueño, lo que hizo necesaria nuestra presencia allí para realizar las pertinentes calibraciones.
Isidro y su fragmento.
Fue un día fructífero, ya que Isidro, Saúl, y Francisco Miguel encontraron sendos meteoritos, y, por si fuera poco, el de Isidro, con más de 120 gramos de peso, resultó ser el más grande de los hallados por nuestro equipo: éste es el fragmento que se nos ha permitido conservar para ser expuesto en León, aunque de momento el Ayuntamiento no ha demostrado ningún interés por exponerlo al público leonés. La alegría fue enorme, ya que tantos hallazgos hacían casi seguro el que las dos asociaciones pudieran quedarse alguno de los fragmentos para exponerlos al público. Por desgracia, las sucesivas visitas no serían tan afortunadas, y tras una serie de rastreos sin hallazgos en nuevas zonas, y de concienzudos re-rastreos de las zonas ya batidas, tiramos la toalla con la satisfacción del deber cumplido. Todavía nos llevó unos meses a Saúl y a mí acabar con las calibraciones fotográficas, pero en la última, llevada a cabo en Aguilar de Campoo, recibimos la inestimable ayuda de un miembro de la ALA reenganchado.

Finalmente, os contaré el destino de las tres piezas que fueron halladas por gente de la ALA: el fragmento de Saúl fue donado a la Universidad de Barcelona en agradecimiento por los análisis químicos. El de José Vicente se donó al Museo de Ciencia de Valladolid, donde está permanentemente expuesto junto a unos paneles explicativos (allí sí que se preocuparon por conseguir el expositor). El de Isidro sigue a la espera de que el Ayuntamiento decida de una vez si quiere exponerlo o no. Ya hemos recibido distintas ofertas de varios museos, y es muy probable que acabemos aceptando una. [Actulización: ahora es la primera pieza en el recorrido del Museo Histórico Provincial de León, edificio Pallarés]

Como conclusión, os diré que todo el asunto es lo más parecido a una aventura que he tenido en mi vida, aunque el gasto en tiempo y en dinero que conllevó fue considerable. Saúl y yo, en colaboración con más gente, publicamos un artículo en la revista "Astronomía" nº 67 (enero de 2005). Los científicos (Jordi Llorca, Josep María Trigo y otros) ya han publicado la primera parte del estudio científico y, dicho sin modestia, gracias a la dura (en ocasiones durísima) tarea que realizamos aficionados como Saúl Blanco, José Vicente Casado o yo mismo, han podido precisar casi todos los datos del meteorito: su trayectoria exacta, su masa, su altitud en el momento de la explosión, su composición, el momento en el que abandonó el cinturón de asteroides (hace más de 40 milllones de años), la parte del cinturón de la que partió, su edad (más de cuatro mil millones de años), etc.


Mapas antiguos de España (XXV)

Este mapa, al igual que los dos anteriores, es del año 1720. Fue publicado en Amsterdam por I. Covens y C. Mortier, aunque fue confeccionado por el geógrafo G. de l´Isle tomando como base la "descripción" de Rodrigo Méndez Silva. El idioma empleado es el francés. Hay varios asuntos relacionados con León que llaman la atención: en primer lugar, el rótulo del "Royaume de Leon" comienza por debajo del Tajo, a la altura de la ciudad de Cáceres, a pesar de que la línea divisoria entre León y Extremadura se sitúa en la Sierra de Baños.
Por otro lado, comienza a variar los límites entre el Bierzo y Galicia en beneficio de la segunda; poblaciones tan leonesas como Villafranca y Cacabelos (que en los mapas anteriores señalaban el límite del Reino de León) quedan englobadas en el reino gallego. El por qué de esta división nos es desconocido, ya que se salta el Burbia y traza una línea recta artificial que no responde a ninguna realidad geográfica. Como veremos, esta circunstancia se repetirá en mapas posteriores posiblemente por imitación.
Por el Este, la frontera con Castilla queda establecida más o menos en el río Carrión, aunque desde su unión con el Cea el autor traza otra línea caprichosa y arrastra el límite hasta el Pisuerga (seguramente para incluir en León la ciudad de Palencia). Valladolid queda en la parte castellana vieja una vez más. Tierra de Campos queda íntegramente en el Reino de León, lo que contrastará con la costumbre de la generación del 98 de identificar este territorio con Castilla. Y aquí podríamos preguntarnos qué es realmente Castilla, pero no creo que este cuaderno de Notas sea el lugar más indicado para ello.
Cantabria sigue desaparecida en combate y La Rioja, como siempre, forma parte de Castilla la Vieja.

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Presentación del libro "500 razones por las que habrá una autonomía leonesa"

3 de enero de 2006

Hoy, día 3 de enero, ha tenido lugar la presentación del libro "500 razones por las que habrá una autonomía leonesa" en el Salón de Actos del Ayuntamiento de León, ante unas 200 personas. Esta obra ha sido coordinada por mi amigo Miguel Ángel González, y yo he tenido el privilegio de aportar algunas de las razones históricas. Mucha más gente (intelectuales o no) ha participado en la elaboración enviando sus razones, pero ha sido Miguel Ángel quien tomó sobre sus hombros la titánica tarea de hilarlas y convertirlas en algo coherente que pudiera ser publicado.
A partir de este momento, los leoneses interesados en defender su tierra tienen a su disposición una batería de sólidos argumentos sociales, económicos, históricos, antropológicos, etc. que ningún lacayo de la Junta de Valladolid podrá rebatir. Creo que no sería exagerado afirmar que habrá un antes y un después de la publicación de este libro en el leonesismo cultural, y que es muy posible que se convierta en un auténtico catecismo para los leoneses amantes de su región.
El libro ha sido editado por Lobo Sapiens, y cuesta 10€. Puede encontrarse en las principales librerías leonesas, y también será presentado en Ponferrada, Astorga y otras ciudadades de la Región Leonesa.

Javier Callado, Julio Lago, M.A. González, J.A. Martínez Reñones y Agustín Suárez

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