MI NUEVO ACER ASPIRE ONE, UNA PEQUEÑA MARAVILLA

28 de agosto de 2008

¡Todavía lo estoy flipando! Llevaba una temporadina pensando comprar uno de los ultraportátiles de bajo coste que tanto están proliferando últimamente. El Asus EEE Pc tenía todas las de ganar por su reducido precio (250€ con Linux) y por los entusiastas comentarios que me hizo José_Felipe, pero finalmente, tras los consejos de Tere, me decidí por un Acer Aspire One 150Aw, algo más caro (350€), pero con mayores prestaciones (1Gb de RAM, 120 Gb de Disco Duro, procesador Atom de Intel...) . Me acerqué a un centro comercial donde en principio lo tenían, pero ¡oh desilusión!, sólo lo ofrecían con Güindous al precio de 450€. Sin embargo, ayer por la mañana entré en www.aceronline.es, lo vi a 349€ (+11€ de gastos de envío), con Linux (concretamente Linpus Linux Lite, una versión de Fedora) y ya no me lo pensé más: lo encargué y lo pagué. Lo que no me esperaba es que, gracias al servicio de mensajería Nacex, me llegara en ¡¡menos de 24 horas!! Os juro que pensé que me habían cambiado de país.

Ya he estado trasteando con él un buen rato, y la verdad es que me está dejando un estupendo sabor de boca: arranca en menos de 30 segundos (!), maneja la red WiFI mucho más rápido que mi anterior portátil, y además ya lo estoy configurando un poco más a mi gusto gracias a algunas de las páginas (1, 2) dedicadas al Aspire One. Y, como no podía ser de otra manera, ya estoy planeando cómo instalarle Ubuntu, aunque he leído que da algunos problemillas. Os dejo unas fotos del portátil, con una moneda de 1€ para que os hagáis una idea de sus reducidísimas medidas (25 x 16 x 2'5 cms), y otras puesto al lado de mi anterior portátil, que pronto pasará a manos de mi madre.










LOS ATAQUES DE ALMANZOR AL REINO DE LEÓN

27 de agosto de 2008

Almanzor fue sin duda el mayor azote musulmán en las espaldas de todos los reinos cristianos peninsulares de la Edad Media. Ni siquiera Abderramán III (912-961 d.C.), el fundador del califato hispano, fue capaz de amenazarlos de muerte de la manera tan directa y tangible como lo hizo el general que hoy nos ocupa.

Almanzor” en realidad es la forma españolizada de “Al Mansur”, que significa “El Victorioso”. Su verdadero nombre era Mohamed Ibn Abdalá Ibn Abu Amir, es decir, “Mohamed (o Muhamad) hijo de Abdalá hijo de Abu Amir”. Esto quiere decir que el sobrenombre por el que le conocemos es un apodo que recibió por sus múltiples victorias, aunque sus correligionarios le llamaban simplemente Ibn Abu Amir. En cualquier caso sabemos que nació en torno al año 938 d.C., poco antes de que los ejércitos del leonés Ramiro II vencieran a Abderramán III en la decisiva batalla de Simancas.

Con el tiempo obtuvo el cargo de cadí, y el año 977 comenzó la que sería una larga serie de campañas contra los reinos cristianos peninsulares. Ese mismo año fue nombrado hayib (primer ministro), lo que le convirtió en el máximo lugarteniente del califa Hisham II, a quien manejó a su antojo. Y es que, tras resultar vencedor en las luchas intestinas por el poder, a partir del año 981 se convirtió en el auténtico señor del Califato.

Almanzor llevó a cabo nada menos que 56 campañas entre los años 977 y 1002. Los cronistas musulmanes afirman que todas fueron victoriosas, pero como veremos esto no es del todo cierto, ya que en muchas de ellas este general no alcanzó los principales objetivos previstos. De todas estas campañas, sabemos que al menos 14 tuvieron como objetivo territorios y ciudades de la región leonesa. El resto de acciones las repartió por Castilla, Cataluña, Aragón, Galicia y Portugal. Aunque en realidad en esta época tanto Castilla como Portugal y Galicia eran parte del Reino de León, en el presente artículo me ceñiré a los ataques que sufrieron las actuales provincias de Salamanca, Zamora y León.

Por otra parte, uno de los problemas que existen a la hora de conocer con seguridad los lugares arrasados por Almanzor es que muchas de estas campañas tan sólo las conocemos gracias a las crónicas musulmanas, que utilizan su propia forma de nombrar a los lugares. Ello da lugar a muchos posibles equívocos, ya que en el árabe escrito no existen las vocales, y además muchos de los topónimos proporcionados no han podido ser identificados.

-Eso es lo que nos ocurre, por ejemplo, con su primera campaña (meses de febrero a abril del año 977), cuyo objetivo fue el castillo de Al Hamma, que podría ser identificado tanto como Baños de Ledesma (Salamanca), como Baños de Montemayor (norte de Cáceres). Los andalusíes arrasaron toda la región alrededor de la fortaleza, pero según los historiadores de la época finalmente no pudieron tomarla. Como veremos, esta situación se repetirá varias veces en las primeras razzias de Almanzor, en las que comandaba los ejércitos conjuntamente con el general Galib, que llegaría a ser su suegro y su peor enemigo.

-La tercera campaña de Almanzor y Galib (septiembre-octubre de 977) también tuvo como escenario a la región leonesa: en este caso su objetivo fue la ciudad de Salamanca. Tomaron varios castillos por el camino y asentaron su campamento en la orilla izquierda del Tormes, sometiendo a un duro asedio a la capital charra. A pesar de haber devastado todos los alrededores, de haber reclutado forzosamente a cristianos de la zona, y de haber sometido la ciudad a los ataques de las máquinas de asedio, Salamanca resistió sus embates, y tuvieron que levantar el cerco. Después de esta campaña, Almanzor se casó con una hija de Galib, con lo que los dos principales generales de Al Ándalus quedaron unidos por lazos familiares.

-La quinta campaña la dirigieron contra Ledesma de octubre a noviembre del 978, ya que esta ciudad defendía el camino a Zamora de posibles avances musulmanes. Sin embargo, el invierno arreció y su ejército tuvo que retirarse para no perecer de frío.

-Almanzor y Galib no se rindieron por este contratiempo, y volvieron a atacar Ledesma en la siguiente primavera (sexta campaña). Esta vez la población no pudo resistir, y quedó prácticamente deshabitada hasta tiempos de Fernando II de León (2ª mitad del siglo XII).

Por esta época surgieron graves desavenencias entre el suegro y el yerno, que salieron a la luz cuando Galib intentó asesinar a traición a Almanzor en el transcurso de una cena. El anciano general fracasó en su intento y sólo logró herirle, lo que desembocó en una cruenta guerra civil. Los cronistas contabilizan las batallas de esta guerra como otras tantas campañas de Almanzor, ya que tras algunas derrotas, éste al final se impuso sobre su suegro y sobre sus aliados cristianos (castellanos y navarros, principalmente), y se convirtió en el único caudillo del califato.

-Así, las tierras leonesas disfrutaron de un corto respiro hasta el ataque del verano del año 981. Esta campaña, conocida como la “Campaña de las Tres Naciones”, fue la decimocuarta según la cuenta que hace el autor del libro “Dikr bilad Al Andalus”, o la decimotercera si nos atenemos al relato de su casi coetáneo historiador Ahmed Ibn Omar Ibn Anas, conocido como “Al Udri”. En esta ocasión, el hayib cordobés dirigió sus miras contra la hermosa y aparentemente inexpugnable ciudad de Zamora, que era la principal fortaleza de la frontera del Duero. De la calidad de su estratégico emplazamiento da fe el hecho de que sus murallas habían sido capaces de resistir las embestidas de los ejércitos de Abderramán III. Almanzor la sometió a un estrecho cerco en septiembre, con máquinas de asedio. Entre los defensores hubo deserciones como la del conde gallego Rodrigo Velázquez, quien se pasó al enemigo, aunque la mayoría se quedó a luchar. Cuando la situación se estaba volviendo desesperada, los leoneses, dirigidos por Rodrigo González, trataron de hacer una salida por la noche, pero fueron rechazados y tuvieron que regresar a la ciudad. Al comprobar la pertinaz resistencia de sus habitantes, Almanzor optó por realizar una maniobra de diversión: dejó al cargo del cerco a un subalterno, y se dirigió con parte del ejército hacia León. La trampa funcionó, y algunos de los defensores abandonaron Zamora para reforzar el ejército de su rey, Ramiro III (966-984). Pero, inesperadamente, Almanzor dio la vuelta y regresó al cerco, pensando que ahora sería más fácil tomar la ciudad. Sin embargo, no fue así, a pesar de los continuos ataques. El hayib arrasó por completo toda la región, pero los infatigables defensores no cesaron de acosarle con continuas salidas, por lo que finalmente tuvo que regresar a Córdoba en septiembre sin haber cumplido su objetivo.

-La siguiente campaña que tuvo como escenario la región leonesa fue la decimoséptima según el cómputo del autor del “Dikr bilad”, o la decimoquinta y la decimosexta según Al Udri. En cualquier caso fue una campaña extremadamente larga, y cubrió buena parte del verano y del otoño del año 982. Almanzor atacó las ciudades de Toro y León: tras arrasar la primera, entabló una batalla campal con Ramiro III. Al principio fueron ganando los leoneses, pero cambiaron las tornas y al final huyeron de vuelta a la capital del reino. Los musulmanes les persiguieron, pero una repentina tormenta de nieve y granizo los hizo retirarse, aunque antes saquearon los arrabales de la ciudad. Veamos como narra la Crónica Najerense (que copia a la Silense) estos hechos:
“(...)El rey de los sarracenos, quien se había impuesto el falso nombre de Almanzor, tras entablar un acuerdo con los sarracenos de ultramar, penetró en tierra de cristianos con una infinita muchedumbre de ismaelitas, y cruzó por un vado el río Duero, que en aquel entonces se consideraba la frontera entre los cristianos y los moros (...) Devasta entonces a espada y fuego la franja de terreno situada al otro lado de la frontera cristiana, y envalentonado plantó su campamento sobre la ribera del río Esla para atacar la capital leonesa, suponiendo que si llegaba a conquistar la propia ciudad regia no encontraría ninguna oposición en las restantes. Al enterarse de ello, Ramiro, armado, sale al paso de las huestes con algunos condes, y tras entablar combate hasta las propias tiendas los derrotó en medio de una gran carnicería. Almanzor, al ver cómo los suyos huían, enojado saltó del trono y, quitándose la corona, se sentó en el suelo muy entristecido por la afrenta. Cuando los moros lo vieron descubierto y sentado en el suelo, retomaron fuerzas y exhortándose entre sí con un gran griterío rodean por doquier a los cristianos y, cambiando las tornas, los ponen en fuga; y habrían irrumpido entremezclados en las puertas centrales de la ciudad [León] si no hubiera dirimido la lid un enorme aguacero acompañado de aparato. Ese año Almanzor, ante la proximidad del invierno, se retiró a su patria sin acabar la labor”.
Tras esta campaña, los ejércitos de Al Ándalus vencieron a una coalición de leoneses, castellanos y navarros en Rueda y en Simancas, en el interior del condado de Castilla.

-La decimonovena campaña según “Dikr bilad”, o decimoctava según Al Udri (septiembre del 983) tuvo el mismo objetivo que la tercera: Salamanca, que era la mayor fortaleza del sur del Reino de León. Almanzor comprendió que esta plaza era la clave para avanzar sobre Zamora, por lo que arreció en sus ataques contra la ciudad, aunque tampoco pudo tomarla en esta ocasión.

-Como hemos visto, hasta este momento las principales ciudades del Reino de León mal que bien habían conseguido mantener el tipo frente a Almanzor. Sin embargo, el sempiterno cainismo leonés cambió esta tendencia. Y es que en la vigesimosegunda (“Dikr bilad”) o vigésima (Al Udri) campaña (febrero-marzo del 984) el hayib cordobés avanzó nuevamente sobre Zamora, aunque en esta ocasión se vio ayudado por las luchas intestinas que surgieron en el seno del reino. Ramiro III estaba en guerra con su primo Bermudo II (hijo de Ordoño III), por lo que tuvo que pactar una tregua momentánea con Almanzor, entregándole la ciudad del Duero. Finalmente el que venció en esta guerra civil fue Bermudo (984-999), quien había contado con el apoyo de gallegos y asturianos. Pero el Reino había quedado tan desgastado y asolado que el vencedor también tuvo que pactar con el líder musulmán, pagando tributos y permitiendo guarniciones cordobesas dentro de algunas ciudades leonesas, si bien a cambio Almanzor le concedió a cambio un ejército musulmán en el verano del 985 para sofocar las rebeliones de los nobles. Esta situación se mantuvo algunos años, y supuso en la práctica una especie de protectorado de Córdoba sobre el Reino de León. Almanzor devolvió el señorío de Zamora a Bermudo II, pero mantuvo un grupo de sus soldados en el interior.

Aquí cabe preguntarnos si esta situación de subordinación al Califato habría sido posible de no haber mediado una cruenta guerra civil en León. Es un hecho que, como veremos, hubo un antes y después en los resultados de las razzias del hayib pero, en cualquier caso, conviene recordar que así como los cristianos aprovecharon los momentos de debilidad de los reinos musulmanes, éstos hicieron lo propio cuando cambiaban las tornas.

Almanzor, aprovechando que tenía las manos libres por el lado leonés, atacó sin tregua a los condados de Castilla y Cataluña, llegando a tomar Barcelona en el año 985.

Poco después, en el 986, Bermudo II se cansó del dominio musulmán, y expulsó a las guarniciones cordobesas de sus ciudades. Esto provocó la reanudación de las hostilidades.

-La vigesimoquinta campaña(según “Dikr bilad”, que será la fuente utilizada de aquí en adelante) o vigesimotercera según Al Udri se hizo famosa como la “Campaña de las Ciudades” (junio-agosto del 986) ya que se dedicó por completo a castigar la espina dorsal del Reino, atacando a las ciudades de Zamora, Salamanca y León. Muchos nobles enemigos de Bermudo y ex-partidarios de Ramiro III se pasaron al bando de Almanzor, lo que le facilitó las cosas. Realizó un rápido ataque sobre Zamora, que tuvo que capitular. Al entrar en la población y descubrir que los nobles que la defendían habían huido, Almanzor se enfureció y ordenó saquear y destruir la ciudad. En pocos días cayeron Zamora, Salamanca, Alba de Tormes y León, aunque no es seguro que pudiera entrar en la capital del reino cristiano. De cualquier manera, a juzgar por la documentación de la época, la ciudad de León no sufrió daños de importancia.

-En posteriores campañas se dedicó a atacar territorio portugués, pero la trigésima (abril-agosto del 988) regresó a Zamora y Toro, prácticamente indefensas, y volvió a arrasarlas.

-La trigesimoprimera campaña (agosto del 988) la dirigió contra el corazón del reino leonés: primero atacó y destruyó Astorga y varios castillos cercanos, aunque no se sabe a ciencia cierta si atacó y tomó León. En esta campaña también destruyó el monasterio de Eslonza y el de Sahagún.

-La trigesimotercera campaña (año 989) fue una expedición contra Toro para castigar a Bermudo II por haber dado asilo al rebelde gobernador moro de Toledo. Almanzor capturó la plaza sin demasiadas dificultades, produciendo una gran matanza y capturando a muchos cristianos para ser vendidos como esclavos.

Pasaron casi cinco años hasta que Almanzor volvió a atacar territorio leonés. Entre tanto, dirigió sus campañas contra Castilla, Portugal y Navarra.

-En la cuadragesimosegunda campaña (segunda mitad del 994), el caudillo cordobés volvió a centrar sus miras en las ciudades de Astorga y León. Antes de iniciarse las hostilidades, Bermudo II expulsó del reino a los condes traidores a su causa, quienes se pasaron al bando musulmán sin dudarlo un momento. Bermudo II y sus súbditos, sabiendo que no podían ofrecer una buena resistencia, abandonaron la capital llevándose a Oviedo las principales reliquias de santos, y los cuerpos de los reyes anteriores. Pero León no quedó completamente desguarnecida, ya que quedaron en ella los nobles hermanos gallegos Rodrigo y Guillén González, junto con varios valerosos soldados leoneses que se dedicaron a reforzar las dañadas defensas. Almanzor rodeó la ciudad y la atacó con máquinas de asedio, pero la guarnición cristiana resistió estos ataques iniciales e incluso hicieron varias salidas, por lo que los combates continuaron incluso por la noche. Los musulmanes y sus aliados forzaron la puerta occidental de la muralla, y penetraron en León, aunque los defensores los repelieron y volvieron a asegurar esa entrada. Cuatro días después, cayó la puerta del Sur y los invasores abrieron brechas en varios puntos. Rodrigo y Guillén resistieron heroicamente los embates del enemigo, pero el segundo murió en los combates, y el primero fue hecho prisionero. Almanzor arrasó la ciudad, y posteriormente hizo lo propio con Astorga, Coyanza (Valencia de Don Juan), y Sahagún. Intentó pasar al Bierzo y a Asturias, pero le detuvieron los castillos de las montañas (Luna, Gordón...). Según las crónicas, en León sólo dejó una torre en pie para que las generaciones venideras pudieran contemplar la anterior grandiosidad de la capital. Después de este desastre, Bermudo II ya nunca regresó a León. Una muestra de la alegría que causó esta victoria entre sus compatriotas la constituye este fragmento de un poema de Ibn Darray, poeta que estuvo al servicio de Almanzor desde el 992:
“A propósito de Almanzor, que Alá le conceda su misericordia, felicitándole con ocasión de la vuelta de una razia, que Alá lo beneficie.
Tú has dirigido a la tierra de los herejes escuadrones que son el augurio de su destrucción y su demolición.
Y has abandonado León como si no hubiera estado poblada en el tiempo más próximo.
Las banderas han sido allí izadas muy altas cuando sus monumentos han sido demolidos.
Tropas separadas, quebrantadas por la fuerza de las espadas se han retirado con el deseo de poder vengarse.
Y unos evadidos, después de haber preferido la fuga, vinieron siempre empujadas por su huida a abatirse entre tus manos.
Después que se habían refugiado, para conservar que vidas, en torres inaccesibles donde sólo las estrellas son sus vecinas.
Y habían buscado protección en fortalezas, que habían llegado a ser una presa de la muerte al mismo tiempo que les era traba y cautividad.
Se aturdieron con el vino puro de la guerra que bebieron; esta guerra cuyos odios y peligros son su velo.
Como si un fuego los hubiera visto refugiados en sus escondites y se precipitara sobre ellos con sus llamas...
Sus montañas se han cubierto de nieve y sus ríos se han salido fuera de sus lugares...
Hasta atravesar el Duero semejantes a barcos que atraviesan océanos de peligros.
Con lanzas que cortan sus vidas, y sables que quebrantan sus días”.(Traducción de Margarita Lachica Garrido)
En sus siguientes campañas Almanzor atacó Navarra y Castilla y, según las crónicas, casi todo el ejército de este condado fue aniquilado. Durante los años 995 y 996 hubo un protectorado cordobés de facto sobre los reinos cristianos, lo que no impidió a Almanzor atacar nuevamente a Castilla y Portugal.

-En la cuadragesimoséptima campaña (año 995), el objetivo fue Astorga, ya que esta ciudad se había convertido en la capital del Reino tras la destrucción de León. Los anteriores ataques la habían dejado muy debilitada, por lo que fue rápidamente conquistada y arrasada.

-La cuadragesimooctava campaña (julio-octubre de 997) es posiblemente la más conocida de todas las que llevó a cabo, ya que tuvo como destino la destrucción de Santiago de Compostela. Como ya era costumbre, a los musulmanes les apoyaron los nobles cristianos que eran rebeldes a la autoridad de Bermudo II. Al enorme ejército reunido por Almanzor se sumó la flota califal, que avanzó al mismo tiempo por las costas portuguesas. Las dos fuerzas fueron saqueando las poblaciones que se encontraban a su paso, llegando a Santiago el 10 de agosto. La ciudad, alertada y aterrorizada por la fama que precedía al hayib, estaba desierta. Las tropas invasoras saquearon y destruyeron la población, aunque, inexplicablemente, Almanzor ordenó respetar la Tumba de Santiago: hoy en día resultan inimaginables las consecuencias si la decisión del caudillo hubiera sido otra. En cualquier caso, como símbolo de su victoria sobre la capital religiosa del Reino de León, los cordobeses se llevaron a la mezquita de su ciudad las puertas y las campanas de la Catedral, estas últimas para ser usadas como enormes lámparas. En el camino de vuelta, sus tropas arrasaron el territorio leonés del Bierzo, aunque la peste se cebó en ellas, y además sufrieron el acoso de Bermudo II en su retaguardia. Algunos de los nobles cristianos que estaban en el bando musulmán, horrorizados tal vez por el alcance de la campaña, planearon traicionar a Almanzor, pero fueron descubiertos y ejecutados.

Posteriores expediciones le mantuvieron atareado en el Norte de África y Algeciras, pero a partir del año 1000 atacó nuevamente a Castilla, Navarra y Portugal. Fue en esta época cuando, según la Crónica Najerense, Alfonso V (999-1028), hijo de Bermudo II, le entregó su hermana Teresa a un líder musulmán como esposa a la muerte de su padre, lo que dio lugar a una curiosa leyenda:
“Su hermano Alfonso se la entregó en matrimonio a un rey pagano de Toledo a cambio de la paz. Pero ella, como era cristiana, le dijo al rey pagano: “No me toques, porque eres un pagano. Como me toques, el ángel del señor te matará”. Entonces el rey se rió de ella y se acostó con ella una vez, y al instante, como ella le había predicho, fue golpeado por el ángel del señor. Cuando sintió que la muerte ya estaba cerca, llamó a sus asistentes y consejeros y les ordenó que cargaran camellos con oro y plata, con piedras y vestidos preciosos, y que la llevaran a León con todos aquellos regalos”
Según el arabista e historiador decimonónico Reinhart P. A. Dozy, quien se basó en las fuentes árabes, esta historia fue real, y el rey de Toledo no sería otro que el propio Almanzor. Sin embargo, otros historiadores, como Emilio Cotarelo, niegan la veracidad histórica de este episodio, atendiendo a aspectos como el hecho de que Alfonso V, en la época mencionada, era apenas un niño.

Sea como fuere, ninguna otra expedición de Almanzor tuvo como víctima a ninguno de los territorios de la actual región leonesa. Durante la última, la quincuagesimosexta (mayo de 1002), se cebó en Castilla, destruyendo e incendiando el Monasterio de San Millán de la Cogolla, sin haber encontrado resistencia de ningún tipo. Ya había salido enfermo de Córdoba, pero al empeorar su estado de salud decidió regresar a Medinaceli, aunque murió por el camino. Los historiadores actuales descartan la leyenda según la cual castellanos, navarros y leoneses, comandados por el conde de Castilla(!!), vencieron a Almanzor en Calatañazor.

Abd al Malik, el primogénito del caudillo, se hizo con el poder a su muerte, y también fue reconocido como hayib por el débil califa Hisham II. Su primera razzia fue contra Portugal y León, aunque en esta última se encontró mucha resistencia, y tuvo que retirarse tras pactar una paz con los cristianos. Su cuarta campaña también fue contra Yilliquiya (el Reino de León), en el invierno del año 1004 al 1005: saqueó Zamora y el norte de León, sin encontrar apenas resistencia. Murió el 22 de octubre de 1008.

Le sucedió su hermano Abd al Rahman “Sanchuelo”, quien quiso atacar a Alfonso V de León apoyado por traidores castellanos, pero tuvo que retirarse cuando se enteró de que se estaba desarrollando una rebelión contra él en Córdoba. Fue ejecutado en el camino de vuelta junto a García Gómez, conde de Carrión. Con él terminó la línea de caudillos cordobeses descendientes de Almanzor. Éste último dejó una impronta indeleble en la historia de Hispania, de tal modo, que hasta las crónicas cristianas lo recuerdan con una mezcla de respeto y odio. Por ejemplo, en la Crónica Najerense se le describe en los siguientes términos:
“Éste hasta tal punto era desprendido y generoso y esforzado en dictar justicia que, si surgía alguna disputa o riña entre cristiano y moro, antes castigaba al moro que al cristiano, de ahí que no sólo por la generosidad de su fortuna, sino también por su justicia se había granjeado a muchos soldados cristianos”.
En otro lugar de la misma Crónica se le califica como “vara de la cólera del Señor sobre los cristianos”. La Crónica Silense, más cercana a los hechos, narra su muerte de la siguiente manera:
“Almanzor fue muerto en la gran ciudad de Medinaceli, y el demonio que había habitado dentro de él en vida se lo llevó a los infiernos”.
BIBLIOGRAFÍA
-SÁEZ, Rubén. “Las campañas de Almanzor”. Almena Ediciones. Madrid, 2008.
-RUIZ ASENCIO, J. M. “Campañas de Almanzor contra el Reino de León (981-986)”, EN Anuario de Estudios Medievales. Tomo V. Instituto de Historia Medieval de España. Barcelona, 1968.
-CARRIEDO TEJEDO, Manuel. “Las campañas de Almanzor contra la ciudad de León”. Revista de Estudios Humanísticos: Geografía, Historia, Arte. Nº 8. Universidad de León, 1986.
-ESTÉVEZ SOLA, Juan A. “Crónica Najerense”. Ediciones AKAL, Madrid, 2003.
-MOLINA, Luis. "Las campañas de Almanzor a la luz de un nuevo texto". EN Al-Qanṭara. Vol. II, págs. 209-263. CSIC. Madrid, 1981.

La foto de las murallas de León es de Javier Adán.

Ha fallecido el Padre Pacífico

26 de agosto de 2008

En la tarde de ayer ha muerto a los 75 años uno de los personajes que más ha influido en mi vida a través de sus obras: se trata del Padre Pacífico, más conocido como "Pachi" o "El Cura" en el ámbito del Campamento de Amigos de Francisco de Asís (hoy "Campamento Padre Pacífico"), en el que tuve la enorme fortuna de pasar diez intensísimos veranos. Conocí este campamento a través de su sobrino Miguel Ángel Falagán, mi mejor amigo de la infancia. El Padre Pacífico era leonés de nacimiento, concretamente de Laguna de Negrillos, al igual que toda su familia. Sin embargo, aunque el carácter leonés le acompañó toda la vida, la patria de su corazón estaba en Cáceres, en la Sierra de Gata, donde fundó el Campamento que hoy lleva su nombre. Hombre de genio vivo ("soy pacífico sólo de nombre", decía), con su personalidad supo ganarse el respeto y el cariño de cientos de familias cacereñas. No tenía pelos en la lengua, y gustaba de decir las cosas a la cara, sin ambages y sin circunloquios. Unía a esta virtud una gran nobleza de corazón, y una gigantesca capacidad de trabajo. Su popularidad en la capital cacereña era tal, que hace unos años (creo que en el 2001) el Ayuntamiento le dedicó un parque en la ciudad.

Hoy siento como si perdiera una parte muy importante de mi infancia y de mi adolescencia, y no puedo más que compartir los pensamientos y sentimientos que ha publicado en "Extremadura al día" mi amigo Paco Hurtado Muñoz ("Kurdo"), y que aquí os dejo como homenaje a tan querido personaje. D.E.P.


Pacífico, padre, maestro y amigo

Querido Pacífico

Tengo que recordarte como una de las personas que más me ha marcado y de las que más he aprendido. Supiste, como pocos, sacar de cada uno de nosotros lo mejor que había para que a la vez lo pudiéramos darlo a los demás. Por eso es comprensible que tanta gente quiera despedirte, que tantos miles de personas como trataste a lo largo de estos años vean cómo un pedacito de ellos se va también contigo, o, quizás, resurge contigo allá donde quiera que ahora mismo estés.

Sabía desde hace tiempo que tu salud se había deteriorado. No te veía desde que fuimos a verte a Sevilla, allá en tu cumpleaños. Estoy seguro de que te has muerto feliz, aquello del jodido pero contento que algunas veces nos decías.

Me toca hablarte desde aquella gran familia que formaste, que auspiciaste, desde la juventud que algunos ya, al menos cronológicamente, empezamos a adolecer. Tus Amigos de Francisco de Asís, tus jóvenes, tus niños, aquellos a quienes insuflaste esa alegría permanente por hacer todo cuanto se nos propusiera, todo cuanto estuviera en nuestros sueños, en nuestro corazón, en aquella escuela de niños ya no tan niños, de jóvenes siempre jóvenes, de los campamentos de García de Sola, de Pinofranqueado o de Descargamaría

Me toca pensar en tantos y tantos momentos vividos, en lo que ha supuesto de bien tu labor para el desarrollo de generaciones enteras de personas. Me toca pensar en la fuerza que empleabas para plantar tantos árboles, en cómo el pico se te iba, en cómo desde aquellas clases nos metiste el gusanillo, en cómo las misas se convertían en reuniones donde todos éramos igual de importantes, en cómo nos atrevíamos a todo porque lo importante era ser felices y hacer felices a los demás

Me toca pensar en que antes de que murieras recuperamos el Hermano Papel, tu ilusión, tu anhelo, que lo viste diez años después en papel. Me toca pensar en que grabaremos a fuego, esta vez sí aquel cartel que con tu nombre y con tu imagen, hicimos para poner tu nombre a campamento. Me toca pensar en aquellos carteles que tenemos en la sede con la leyenda de la caseta de la feria: “El Pachi”. Porque eras Pachi, el Cura, el Francisco de Asís de la Sierra de Gata como algunos se atrevieron a rotular en los periódicos regionales cuando hace 15 años pusimos la primera piedra de aquella ermita que siempre te tendrá en sus cimientos.

Me toca pensar, finalmente, en que ya no estás. En que ya no tendré que marcar aquel prefijo de Sevilla donde viviste tus últimos años, rodeado de aquellos franciscanos como tú, en quienes te inspiraste y a quienes procuraste que nos fijáramos, dentro de nuestra singularidad y diversidad. Me toca pensar, además, que nos toca brindarte, al menos, este año de trabajo y de esfuerzo que ahora empezamos.

Mañana visitaré el Parque que tienes en Cáceres con tu nombre, tu parque, y lloraré derrame muchas o pocas lágrimas, como seguro que lo están haciendo ahora cientos de personas. Dejemos las lágrimas en una vasija, en lo primero que tengamos a mano, y derramésmolas en Descargamaría, en tu campamento, donde te dejaste tu vida y casi tus huesos. Descansa en paz y con enorme orgullo. Siempre te llevaremos y te tendremos en un lugar preferente de nuestras casas, de nuestros recuerdos, de nuestras vidas.

La fiesta que iniciaste, tu asociación y tu campamento, se enfrenta ahora al mayor de sus retos. No te defraudaremos. Hemos tenido el mejor de los maestros. Y como siempre decías, quien quiera entender, que entienda.

PD: No dejéis de visitar el blog del Padre Pacífico, en el que hay una serie de entrevistas y pensamientos que reflejan su vida interior.

CASTILLA Y LEÓN NO ES VIDA: CASTILLA Y LEÓN ES MENTIRA

22 de agosto de 2008

Aquí va la solución del juego "Encuentra las 7 diferencias con Castilla y León es vida". Como ya os habréis podido imaginar, era un pasatiempo con trampa, porque la respuesta correcta es que NO HAY NINGUNA DIFERENCIA ENTRE LAS DOS IMÁGENES. ¿Por qué? Porque las dos son imágenes de ficción y fantasía. Esto es evidente en la primera, ya que se trata de un fotograma de la película "La Bella y la Bestia", de Disney. Pero ¿y la segunda imagen? Es una fotografía "institucional" que forma parte de la campaña de propaganda turística "Castilla y León es vida". ¿Cuál es la trampa? Pues que es un fotomontaje. Bueno, en realidad, VARIOS fotomontajes.

Para empezar, los jóvenes en el tejado están metidos en la escena con el Photoshop. Después están las colinas boscosas de fondo, que son varios bosques diferentes también mezclados con Photoshop. Pero el más gordo es el castillo, porque éste NO EXISTE en el Mundo Real (TM): aunque parece que los publicistas han usado un castillo real como base, lo han modificado y ampliado con Photoshop (o programa similar) hasta que resulta inidentificable ¿Cuál es la excusa esgrimida para esta falsificación? Pues que no se quería usar un castillo real para que no protestaran los demás pueblos de la comunidad autónoma que también tienen un castillo. En fin, una forma inmejorable de hacer una campaña turística: visite Castilla y León, pero NO busque este castillo, ni estos bosques, porque NO existen. Fabuloso.
Parte del trucaje se hace evidente visionando uno de los vídeos promocionales de esta campaña turística: en él vemos a algunos de los mismos personajes subidos al tejado (fijaros en la imagen final del vídeo), pero el paisaje de fondo es totalmente diferente.

Desde Corazón de León me gustaría mandar algunas ideas para la próxima campaña turística de la Junta: ¡Así seguro que los turistas acudirán en masa!

En fin, una nueva muestra de cómo se está "haciendo" esta comunidad: inventándosela.

ENCUENTRA LAS 7 DIFERENCIAS CON "CASTILLA Y LEÓN ES VIDA"

19 de agosto de 2008

Hace tiempo que no publico ninguna entrada "interactiva", así que ahí va esa. ¿Qué 7 diferencias encuentras entre la imagen superior y la inferior? Dejad vuestras respuestas en forma de comentarios. La solución en los próximos días...

LA ERA HISPÁNICA. UN EJEMPLO DE MALA DATACIÓN EN EL LIBRO "EL SEÑORÍO Y MARQUESADO DE VILLAFRANCA DEL BIERZO"

14 de agosto de 2008

En el Reino y Corona de León no se llevaba la cuenta de los años tal y como la conocemos hoy en día. Ello se debe a que en realidad ha habido muchas maneras de hacer las datas o fechas a lo largo de la Historia, y la Era Cristiana (o Común) no fue una excepción. Así, en algunas zonas de Europa se consideraba que el año comenzaba con la primavera, continuando con el uso romano, aunque cristianizándolo con la celebración de la Encarnación de Jesús en María, o con la Pascua de Resurrección. En otras partes se estableció el 25 de diciembre, es decir, el (supuesto) día del nacimiento de Jesús. Y, por último, estaban los que celebraban el Año Nuevo al concluir el último día del mes de diciembre, haciéndolo coincidir con la circuncisión de Jesús. Estos tres usos suponían que el mismo año, visto desde nuestra perspectiva, podía ser un año anterior dependiendo del sitio, por lo que es un dato que hay que tener en cuenta a la hora de datar los documentos medievales.

Pero las dificultades a la hora de datar no se limitan a este aspecto sobre el momento exacto en que comienza el año. Otra diferencia según el área geográfica es el año exacto a partir del cual se empezaban a contar los años. Hoy estamos acostumbrados al sistema de la Era Cristiana o Común, que se inicia con el año del nacimiento de Jesús, aunque aquí también influye el problema anterior, ya que en otras épocas y zonas se pensaba que el año 1 d.C. empezaba con la Encarnación, o con el nacimiento, etc. Sin embargo, hasta el siglo IV d.C. la manera más extendida de contar los años en Europa era partir del famoso “Ad Urbe Condita”(A.U.C.), esto es, del año de la supuesta fundación de la ciudad de Roma (753 a.C., o, dicho en ese estilo, 1 A.U.C.). En cualquier caso, las dos eras comienzan en el año 1, y no en el 0, ya que el mismo concepto del guarismo 0 parece que no surgió hasta época árabe.

Volviendo a la Península Ibérica, aquí se empleó un sistema propio diferente al del resto de Europa: fue la Era Hispánica, que se iniciaba en el año 38 a.C., por causas que desconocemos. Durante mucho tiempo se propuso que tenía que ver con el año de la pacificación de la Península por parte de Augusto, pero las fechas sencillamente no coinciden, ya que por aquél entonces las guerras astur-cántabras ni siquiera se habían iniciado. En cualquier caso, la Era Hispánica fue el estilo cronológico empleado durante los más de tres siglos de existencia del Reino de León, y aparece referenciado en la documentación con la expresión “sub Era”. Este hecho hace que SIEMPRE tengamos que restar 38 años a las fechas que aparecen en la documentación y epígrafes leoneses. Así, si en un documento o inscripción figura “sub Era MCCXXXVIII”, hemos de fecharlo en 1200, y no en 1238.

Este asunto tiene una gran importancia, porque no es infrecuente que algún historiador se equivoque al hacer las cuentas, o que lea mal el número romano escrito en la data debido a la mala conservación del documento, o a la poca pericia del escriba a la hora de escribirlo. Encontré un ejemplo de esto ayer mismo, al hojear el libro “El señorío y marquesado de Villafranca del Bierzo a través de la documentación del Archivo Ducal de Medina Sidonia” que amablemente me regaló Alicia Todocelta. En él se incluyen varias fotografías de documentos del citado archivo, y entre ellas las del más antiguo del que disponen. Se trata de un privilegio rodado de Fernando II (1157-1188), y según el autor es del año 1167. He de decir que me llamó la atención porque el signo rodado era idéntico al de otro privilegio de 1159 que fotografié en el Archivo de la Catedral de León, por lo que por curiosidad me fijé en la fecha del citado documento (ver imagen: pulsa para ampliar).


Allí aparentemente figura “SVB. ERA. M.C.LXVII. anno iiº q(u)o(d) obiit i(n) portu d(e)l muradal famosissim(us) hyspaniar(um) i(m)p(er)ator d(om)n(u)s adefo(n)sus.”, cuya traducción sería “bajo la Era 1167, segundo año desde la muerte en Puerto del Muradal del famosísimo Don Alfonso, Emperador de las Hispanias ”. Como ya he dicho, en el libro el pergamino aparece fechado en el año 1167, y en principio me pareció extraño que el signo rodado fuera idéntico a otro de 8 años atrás. En seguida reparé en que la fecha de 1167 era sencillamente absurda por dos razones. En primer lugar, porque al estar dada en Era Hispánica, no se podría poner la fecha tal cual (craso error para cualquier historiador), sino que 1167-38=1129 d.C. Pero este año resultaría imposible, ya que Fernando II todavía no había nacido, y Alfonso VII ni siquiera se había coronado como Emperador. Y en segundo lugar, porque según nos dice el propio documento, está realizado en el “segundo año desde la muerte (...) del Emperador”. Sabemos que Alfonso VII murió en 1157, por lo que la verdadera fecha debería ser 1159. Entonces,¿dónde está el error? Pues en la propia lectura de la fecha: en realidad no pone M.C.LXVII. sino que, muy al estilo de esos años, de la parte superior derecha de la X va “colgada” otra minúscula L que la une con la V. Y es que en la Edad Media “90” en números romanos no se escribía “XC”(100-10), sino LXL (50+(50-10)). Si os fijáis en la fotografía de esa línea, podréis ver esa L de la que os hablo, y entonces sí que saldrán las cuentas: Era MCLXLVII=1197. Si a 1197 le restamos 38, obtendremos que el año en nuestro sistema es 1159, que coincide con el segundo año desde la muerte de Alfonso VII y del reinado de Fernando II. Es decir, que el Archivo Ducal de Medina Sidonia puede retrasar nada menos que 8 años la fecha de su documento más antiguo, que por cierto consiste en la concesión de la décima parte de las rentas reales en Villafranca del Bierzo al Monasterio de Carracedo por parte del rey Fernando II. Esperemos que la fecha errónea no haya sido muy empleada por los historiadores locales.

PD: Me he puesto en contacto por email con Caridad López, la Archivera del Archivo Ducal de Medina Sidonia, quien ha tenido la amabilidad de informarme de que en su archivo el documento está perfectamente datado, por lo que hay que suponer que el error sólo se ha producido en el libro “El señorío y marquesado de Villafranca del Bierzo a través de la documentación del Archivo Ducal de Medina Sidonia”, con lo que la responsabilidad del error recaería exclusivamente en su autor, don Vicente Fernández Vázquez. Por todo ello, las dos últimas afirmaciones del post carecen de sentido.

PD' (agosto 2014): Ahora que he tenido que usar este documento para la tesis puedo añadir que también está mal el mes de la data, ya que Vicente Fernández dice que es "1167, abril", cuando en el diploma dice que se hizo en las "VI kalendas aprilis", es decir, el 27 de marzo de 1159.

“ALFONSO IX Y SU ÉPOCA”: UN RESUMEN DE HISTORIA LEONESA EN GALICIA

13 de agosto de 2008

Del 16 de julio al 7 de septiembre del presente año está teniendo lugar una magnífica exposición en La Coruña, titulada “Alfonso IX y su época: Pro utilitate Regni mei”, centrada en la figura del que fue el último rey privativo del Reino de León, nacido en Zamora en 1171, y que reinó desde 1188 a 1230. Al haber sido planificada y desarrollada en Galicia, cuenta con la ventaja de no estar mediatizada por intereses políticos, y goza por ello de una envidiable objetividad que hoy por hoy no existe en nuestra comunidad autónoma cuando se trata de hablar del Reino de León. He de reconocer que me acerqué a la exposición con ciertas reservas, temiendo que hubieran hecho mella en ella las tesis nacionalistas que rebautizan al reino como “Reino de Galicia”, aplicando el nombre de “gallegos” a sus monarcas. Sin embargo, tal y como se verá a continuación, mis temores resultaron totalmente infundados, ya que en “Alfonso IX y su época” sólo tiene cabida el más estricto rigor histórico, aunque conjugado con un afán divulgador que despierta la envidia de cualquier leonés mínimamente interesado en conocer su historia.

La ciudad de La Coruña está celebrando por todo lo alto el fuero de repoblación que le concedió el rey leonés hace ahora 800 años, y eso se nota desde el primer momento en que se entra en ella: cientos de orgullosas banderolas penden de las farolas en las principales calles, anunciando la exposición, así como varios carteles de generoso tamaño. Las instituciones organizadoras son el Ayuntamiento de La Coruña y el Ministerio de Cultura, participando éste último a través de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Ambos han contado con la colaboración de la Diputación Provincial de La Coruña y el apoyo económico de múltiples empresas. A pesar de la ausencia de la Xunta de Galicia, los organizadores consiguieron que los Reyes de España aceptaran la Presidencia de Honor e inauguraran la muestra, y han incluido en el Comité de Honor a personalidades políticas del calado de José Luis Rodríguez Zapatero y Emilio Pérez Touriño.

La exposición se organiza en cuatro partes. En la primera, titulada “La génesis de un Reino”, se hace una rápida revisión de cómo surgió el reino de León a través de varias piezas arqueológicas y documentales, haciendo especial hincapié en la labor legislativa de los monarcas leoneses. En la segunda, “El Rey y su Reino”, se muestran las distintas representaciones pictóricas de Alfonso IX, así como algunos de sus símbolos regios, y varios objetos de uso litúrgico y cotidiano de la época. La tercera, “Pro utilitate Regni mei”, se centra en el importantísimo papel que concedió el rey leonés a las ciudades, concediéndolas fueros y privilegios a costa de la nobleza. La cuarta y última parte de la exposición, titulada “Las expresiones intelectuales y artísticas”, se centra en la importante actividad intelectual desarrollada por este monarca, resaltando la creación de la Universidad de Salamanca, y la olvidada creatividad literaria y musical que surgió en su corte.

Estas cuatro partes sirven de hilo conductor a una impresionante muestra de códices, documentos, restos arqueológicos, monedas, sellos, etc. que han tenido que suponer un colosal esfuerzo a los organizadores, ya que proceden de los cuatro rincones del Reino e incluso de mucho más allá. Y es que no conviene olvidar que Alfonso IX fue un rey viajero que no descuidó ninguno de los territorios que le tocó gobernar, por lo que dejó huella en todos ellos, desde Galicia hasta la Extremadura Leonesa. La exposición está aderezada con varios mapas y paneles en los que se explica de forma resumida prácticamente toda la historia del Reino de León, y cabe reseñar que el centro del edificio está presidido por una imponente y gigantesca representación del león medieval que acompaña a la figura de Alfonso IX en el Tumbo A de Santiago de Compostela.

Para finalizar diré que como historiador me ha parecido una exposición fabulosa, y que me ha dejado un grato sabor de boca. A la entrada se vende un voluminoso catálogo en el que vienen explicadas pormenorizadamente cada una de las piezas, así como una serie de artículos sobre el rey, su reino y su época. A pesar de su precio (40€) es altamente recomendable, porque en cierto sentido es como llevarse la exposición a casa.

Como ya he dicho, es una lástima tener que acudir a Galicia para poder disfrutar de la historia de nuestra tierra sin tergiversaciones. Aunque este tipo de cosas no es algo novedoso: recordemos que para contemplar representaciones de reyes leoneses, salvo la reciente estatua de Alfonso VI de Ponferrada, hay que irse a lugares tan lejanos como Portugal, Cáceres, o diversas ciudades gallegas. Ahora sólo cabe preguntarse qué orientación tendrán los actos, exposiciones, etc. que previsiblemente se realizarán en el año 2010 para festejar el 1100 aniversario del nacimiento del Reino de León, aunque la división política ante este evento no hace presagiar nada bueno. Ojalá nuestros políticos tomen nota de “Alfonso IX y su época”.

SOBRE LA "NODICIA DE KESOS" Y "EL CAMINO DE LA LENGUA CASTELLANA"

10 de agosto de 2008

Sin que se sepa muy bien por qué, estos días ha surgido una polémica de tipo filológico en la prensa leonesa acerca del documento nº 852 del Archivo de la Catedral de León: más concretamente, acerca de lo que un monje escribió en el vuelto de ese documento. El texto ha recibido el nombre de "Nodicia de kesos" y se sabe que fue escrito en el siglo X por el despensero Semeno en el desaparecido monasterio de Rozuela (y no "La Rozuela", como ha empezado a aparecer en algunos periódicos). Como ya he dicho, para su redacción se usó la parte de atrás de otro documento, lo que suponía emplear la parte de peor calidad del pergamino. Ello pudo influir en la mala conservación de una gran parte del texto de la segunda columna, que por desgracia resulta ilegible. Desconozco si algún estudioso ha intentado leer esa parte perdida del documento mediante el uso de rayos X y luz ultravioleta, pero, dada su importancia, creo que sería una idea muy interesante. La escritura empleada fue la letra visigótica, aunque curiosamente no se trata de la típica visigótica cursiva que aparece en los documentos regios, sino un tipo más librario y asentado. El documento no está fechado, pero hace referencia a una visita del rey al monasterio, lo que sólo se ha podido hacer coincidir con una estancia de los primeros años del reinado de Ramiro III (966-984), sin que se pueda precisar el año exacto, aunque José María Fernández Catón ha aventurado que podría haber coincidido con la refundación del monasterio en el año 974. Como fecha más temprana se propone la misma del documento del recto del pergamino, es decir, el año 959, aunque entonces habría que suponer una visita de Sancho I o de Ordoño IV no registrada documentalmente, lo que tampoco sería descabellado suponer, pues conservamos una ínfima parte de los pergaminos medievales.

En cualquier caso, el interés de estas anotaciones es excepcional, ya que podría constituir el primer testimonio del uso de una lengua diferente del latín en nuestro país. En realidad el texto presenta un notable hibridismo latino-romance, por lo que de él surgen multitud de interrogantes. Por ejemplo: ¿era reflejo esta forma de escribir de la lengua hablada de su tiempo? Recordemos que en toda la Historia una cosa es la lengua escrita y otra muy diferente la que usamos de forma cotidiana. En segundo lugar, ¿qué lengua está empleando? Desde la primera línea ya se puede percibir que no se trata del habitual latín medieval, pero tampoco se corresponde exactamente con los primeros ejemplos de las lenguas romances que se consolidarán en el siglo XIII, como el leonés, el castellano o el gallego.

En octubre de 2003 asistí al Congreso Internacional "Orígenes de las lenguas romances en el Reino de León. Siglos IX-XII", donde el citado documento fue uno de los protagonistas absolutos (de hecho su fotografía presidía el programa y los carteles). Sin embargo, que yo recuerde los especialistas tampoco pudieron ponerse de acuerdo en estos aspectos.

En mi opinión, se trataría de una versión temprana de la lengua romance asturleonesa, que es posible que en esta época ya estuviera limitada a Asturias y al núcleo del Reino de León (el Monasterio de Rozuela estaba cerca de Ardón, a menos de 20 kms. de la capital leonesa). Según José Alfredo Hernández,
"sería llionés por l'orixe xeográficu y l'usu d'un térmanu específicamente llionés: bacillar (bacelare), que nun esiste en nengún outru romance. Anque nun amuestra nengún rasgu fonéticu diferencial, como por exempru diptongos decrecientes (diz "keso" y non "keiso") pero esto podría ser porque'l qu'escribe nun sabe representar los diptongos"
De cualquier manera, lo que sí resulta un disparate es afirmar que es el primer ejemplo de lengua castellana, como parece que ha hecho Gonzalo Santonja, y algunos periodistas que se pasan de listillos. En primer lugar, porque el documento está realizado en León, y no en Castilla, que por aquella época era un simple condado muy alejado y que difícilmente podría haber impuesto su lengua al resto del reino. En segundo lugar, porque conocemos perfectamente que en los siglos XII-XIII comienzan a aparecer los primeros testimonios documentales y literarios en las lenguas romances, y que en el noroeste del Península fueron el gallego-portugués, el asturleonés y el castellano. ¿Hemos de suponer que en el siglo X en León se usaba un protoromance castellano que luego varió para convertirse en leonés? Sencillamente absurdo. Otra cosa sería considerar la posibilidad de que en gran parte de la Península se usara ese protoromance, pero la tesis "castellanista" sería igual de ridícula. La petición del ayuntamiento de Chozas de ser incluido en el Camino de la Lengua Castellana evidentemente responde a razones económicas, y aunque me parece encomiable que su consistorio busque mayores inversiones en el municipio, en realidad la propuesta no tiene ningún fundamento científico. Otra cosa es que el señor Santonja "piense" de manera diferente por razones espurias.

Otros estudiosos han afirmado que la "Nodicia" es el primer ejemplo del "español", pero nos queda la duda de a qué se refieren con ese término: ¿se refieren a una entelequia que englobaría todas las lenguas peninsulares? Porque algunos han llegado a decir que hasta el vasco debe ser considerado "español". Me imagino que esa es la causa por la que en la Universidad tuve una asignatura titulada "Historia y variedades del español", en la que estudiábamos los principales rasgos todas las lenguas peninsulares, euskera incluido. Supongo que responde a las tesis de filólogos como Rafael Lapesa, quien, a imagen de su maestro Ramón Menéndez Pidal, incorporó al "español" otras lenguas romances como el asturleonés y el aragonés. Una posición con la que no estoy de acuerdo, por cierto, como tampoco lo estoy con los filólogos que todavía hoy en día consideran a las lengua romances como una "corrupción" del Latín, como si la lengua que utilizamos a diario oliera mal, mientras que el Latín clásico (que por cierto, es muy posible que nunca se hablara tal cual) fuera la lengua pura e inmaculada a la que todos deberíamos aspirar.

Aquí os dejo una fotografía del documento (pulsad para agrandar) y la transcripción que ha proporcionado José Alfredo Fernández en el foro de la Asociación Furmientu. Recordad que la "j" en realidad transcribe las "i" largas latinas.


(1ª columna) Nodicia de /kesos que /espisit frater /Semeno: jn labore /de fratres jn ilo ba- /celare /de cirka Sancte Ius- /te, kesos U; jn ilo /alio de apate, /II kesos; en [que] /puseron ogano, /kesos IIII; jn ilo /de Kastrelo, I; /jn ila vinia majore, /II;

(2ª columna)/que lebaron en fosado, /II, ad ila tore; /que baron a Cegia, /II, quando la talia- /ron ila mesa; II que /lebaron Lejione; II /..s...en /u...re... /...que... /...c... /...e...u /...alio (?) /... /g... Uane Ece; alio ke le /ba de sopbrino de Gomi /de do...a...; IIII que espi- /seron quando llo rege /uenit ad Rocola; /I qua salbatore ibi /uenit.

PD:Este post fue publicado en la Tribuna del Diario de León el domingp 24 de agosto de 2008

ALFONSO GONZÁLEZ Y EL CENTRO DE ACOGIDA DE FAUNA "EL SOTO"

Ayer asistí a la "Romería Tsacianiegus en Tsaciana", organizada en Villablino por la meritoria Asociación Raíces Lacianiegas. Me lo pasé genial con los bailes y canciones típicas de las tierras de mi familia paterna (mi padre nació en Villaseca de Laciana), con los puestos de artesanía en madera, y con la exhibición de mastines leoneses. Espero dedicar un articulín a este evento, aunque he de decir que, sin embargo, el mejor descubrimiento del día fue el puesto de Alonso González y su Centro de Acogida de Fauna "El Soto". Estuvimos un largo rato hablando con él, y enseguida nos quedó claro que estábamos ante una persona excepcional, por lo que nos comprometimos a pasar por su Centro esa misma tarde. Para más INRI, resulta que Alfonso lleva viviendo y realizando su maravilloso trabajo muchos años en Villaseca, aunque yo ni me había enterado.

Para resumir, diré que tanto la visita como la conversación con Alfonso ha sido de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Alfonso trabajó como cetrero con Félix Rodríguez de la Fuente en el Aeropuerto de Barajas, y aunque dice que allí no aprendió grandes cosas, desde poco después se dedicó en cuerpo y alma a la recuperación de la fauna, aunque su afición a los animales ya le venía desde guaje. Nació en Piedrafita de Babia, pero creo que ya lleva viviendo en Laciana más de quince años. Su afición y dedicación consiste en recibir, cuidar y curar a los animales heridos que se encuentra la gente y el Seprona por toda la Provincia. Alfonso "adopta" las aves, corzos, etc. que no pueden ser devueltos a su medio natural debido a sus secuelas, y se puede afirmar que los animales sencillamente le adoran. En su centro cohabitan cerdos vietnamitas, perros, corzos, aves rapaces de todo tipo, búhos, cuervos, etc., y el propio Alfonso nos los presentó uno a uno, explicándonos multitud de cosas sobre sus costumbres e idiosincrasia. Incluso nos dejó coger en la mano y acariciar a "Braña", su águila de harris.
Como viene siendo normal en esta puñetera tierra, Alfonso prácticamente no tiene apoyo de las instituciones, con la honrosa excepción de la Guardia Civil, y "El Soto"sobrevive merced a las donaciones de los visitantes, aunque Alfonso nunca pide nada, ya que se ha limitado a poner un buzón a la salida del Centro para recibirlas. Por si fuera poco, al parecer sufre el acoso de la Junta, y las envidias de otros centros de acogida que no tratan con tanto mimo a sus animales, y que según un guardia allí presente éstos se quedan casi vacíos porque la gente prefiere llevárselos a Villaseca.
Alfonso es un tipo excepcional, muy al estilo de José Vicente Casado, otro amigo mío cuyo campo de interés son los fósiles y meteoritos, y que tiene las mejores colecciones de España, aunque las instituciones tampoco le hacen ni p... caso

Aquí os dejo una foto de Alfonso con un cernícalo, y otra mía con Braña. Os recomiendo encarecidamente que visitéis el Centro de Acogida, porque os aseguro que será una experiencia mágica y única. Gracias por una tarde tan maravillosa, Alfonso, y espero que sea el comienzo de una amistad.



LEONESES EN LA CAMPUS PARTY

1 de agosto de 2008

Os dejo una captura del vídeo realizado en time lapse por el blog Pixel y Dixel en la Campus Party, en el que se puede ver a una persona llevando la bandera de León. Que conste que no le conozco, pero siempre presta ver la bandera leonesa en los medios de comunicación, aunque sean sólo de Internet.

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