NUEVO ARTÍCULO EN LA REVISTA DEL DIARIO DE LEÓN

29 de agosto de 2009

Por si a alguien le interesa, mañana saldrá un artículo mío en la Revista del Diario de León. Se trata de una refundición de los cinco posts que dediqué en este mismo Cuaderno de Notas a las referencias a los reyes leoneses en las poesías de los trovadores provenzales. Lo digo porque por desgracia la Revista no sale publicada en Internet. Avisados quedáis.

200.000 VISITAS

27 de agosto de 2009

Hoy este Cuaderno de Notas ha llegado a las 200.000 visitas desde que puse el contador (julio de 2005). Ello supone unas 50.000 visitas al año. No es que sean unas cifras impresionantes, pero me gustaría aprovechar la ocasión para daros las gracias a todos los que pasáis por aquí; en especial, a los que sois visitantes habituales. Ojalá un día tenga tiempo y ganas y acometa la reforma integral que tanto necesita esta página.

LÉON EN BRETAÑA (EL OTRO PAÍS DE LEÓN)

21 de agosto de 2009

Tere y yo llevamos unos días recorriendo la patria chica de Astérix y Obélix, es decir, la Bretaña francesa (Bretagne o Breizh para los lugareños), y aunque estamos haciendo un montón de kilómetros no nos cansamos de ver maravillas. Por ejemplo, hoy mismo hemos visto varios de los impresionantes menhires con los que el buen Obélix se ganaba la vida en su aldea. La nota curiosa del día ha sido descubrir que aquí existe una comarca llamada Pays-de-Léon (con su correspondiente Coste-de-Léon), así como una crèpe del mismo nombre que me acabo de zampar hace cosa de una hora. Sus ingredientes son: huevo duro, lechuga, tomate y una alcachofa. Os dejo unas fotos de todo ello para que quede constancia

LEONESES BUENOS Y LEONESES MALOS

17 de agosto de 2009

Hace unos días el periodista Emilio Gancedo publicó un artículo en el Diario de León sobre la marcada tendenciosidad y la dudosa calidad de algunos artículos de la recién aparecida Llionpedia, así como la extraña omisión de algunas de las máximas figuras en lo relacionado con el leonés. Y ello a pesar de que esta Llionpedia fue sacada por la Concejalía de Cultura Leonesa como "una herramienta para la difusión y normalización de la Lengua Leonesa", así como “para dar a conocer a León y a la lengua leonesa a escala mundial".

No era la primera crítica a esta enciclopedia virtual, y ni siquiera entraba en sus aspectos más polémicos: la entrada dedicada a Hitler, por ejemplo, se parece más a una hagiografía que a una biografía, y ni siquiera menciona el Holocausto. También últimamente han surgido quejas por el borrado de artículos dedicados a leonesistas que no están en la onda de los editores, como el dedicado a Francisco Iglesias Carreño, lo que no ha impedido que una serie de bienintencionados colaboradores se unan al proyecto.

Por supuesto, al responsable de dicha concejalía le ha faltado tiempo tiempo para responder con una serie de ataques personales a un periodista que, si se caracteriza por algo, es por su defensa de todo lo leonés. Os dejo el enlace al artículo, publicado como Tribuna en el Diario de León, porque una vez leído me queda la duda de si Abel Pardo es un maestro del humor o, sencillamente, del cinismo y de la demagogia.

LOS REYES LEONESES EN LA LÍRICA TROVADORESCA (V): Reyes posteriores a 1230

8 de agosto de 2009

Ya nos os doy más la turra: éste es el último post dedicado a este tema.

FERNANDO III, “EL VALIENTE REY DE LEÓN”

Fernando III, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla, acabó heredando en 1217 la corona de Castilla por toda una serie de vicisitudes y coincidencias. Por su ascendencia paterna fue considerado leonés, y de hecho aunque en su escudo de armas campeaba un castillo en el centro, éste se encontraba flanqueado por sendos leones rampantes. Esta dualidad aparece reflejada en la obra “Amors be·m platz”, del trovador aquitano Elías de Barjols:

Al valen rei de Leo
qu’es senher dels castellas
cui eu soi amicx sertas
tramet, si.ll platz, ma chanso;
e si er per lui grazida
meils n’er cantad’et auzida
qu’el es sobre.ls plus valens
lars e adreiz e plazens.

“Al valiente rey de León, que es señor de los castellanos y de quien soy amigo seguro, envío, si le place, mi canción, y si es bien acogida por él, será mejor cantada y escuchada, porque es generoso, diestro y amable entre los más valiosos”.

Como Elías de Barjols falleció en el año 1230, es de suponer que escribió esta canción cuando Fernando sólo era rey de Castilla. Porque, como todo el mundo sabe, Fernando III también fue coronado rey de León al morir su padre Alfonso IX en el año 1230, lo que no escapó a las sátiras del trovador mantuano Sordel (o Sordello), quien en su “Planher vuelh en Blacatz en aquest leugier so” le dedicó esta burla en el año 1236:

(...)e lo reys castelas tanh qu’en manje per dos,
quar dos regismes ten, e per l’un non es pros;
mas, s’elh en vol manjar, tanh qu’en manj’a rescos,
que, si·l mair’o sabia, batria·l ab bastos.

“Conviene que el rey castellano coma por dos, pues tiene dos reinos y no vale para uno; pero si quiere comer, conviene que lo coma a escondidas, pues si su madre lo supiera le pegaría con un bastón”. Obsérvese también cómo retrata a doña Berenguela como una mujer de poderosa personalidad que controla los movimientos de Fernando desde la sombra.

Por su parte, el trovador provenzal Peire Bremon Ricas Novas se ríe de Sordello en su Canción de Aiuda, ya que debió regresar arruinado de las cortes hispanas:

Del seignor de Leon dis aquel mal que poc
en Sordelis, tan i es greu quan quer e’om non diz d’oc.

“Del rey de León dijo todo el mal que pudo Sordel: así le resulta de molesto que no le digan que sí a todo lo que quiere”. Aquí hay que suponer que habla de Fernando III, y no de Alfonso IX, ya que según los investigadores franceses Peire Bremon desarrolló toda su actividad entre el año 1230 y 1242. De ser así, estos versos serían el reflejo de la sólida posición de León como capital regia en el imaginario colectivo aún después de perder protagonismo tras la unión de los dos reinos.


ALFONSO X: “EL VALIENTE REY DE QUIEN DEPENDE LEÓN”

Un trovador que inserta una referencia a Alfonso X (1252-1284) como rey de León es el genovés Bonifaci Calvo (izquierda), que ejerció su arte entre 1253 y 1266, y quien en un sirventés de 1254 introdujo los siguientes versos despreciando las escasas cualidades militares del Rey Sabio:

E comenzon a dire ia
Que mais quer lo reis de Leon
Cassar d’austor o de falcon
C’ausberc ni sobrenseing vestir.

“Y comienzan ya a decir que el rey de León prefiere cazar con el azor y el halcón antes que vestir la loriga y la sobrevesta”. La loriga es una especie de armadura, y la sobrevesta es el tejido que se pone encima de ella, con las armas personales del caballero bordadas en ella.

Años más tarde, el trovador marsellés Paulet de Marsella todavía apela a la ciudad o al reino de León cuando habla de Alfonso X el Sabio :

(...) e vuelh vezer l’onrat rey cabalos
de Polha, que met jos falsa clersia,
(...) c’autra vetz ay vist selh que bon’anc fos,
lo valen rey a cuy s’apen Leos.

“Quiero ver al honrado y excelente rey de Apulia, que somete al falso clero (…) que otra vez a aquel que fue bueno en otra ocasión, el valiente rey de quien depende León”. Este fragmento de “Senh’en Jorda, sie·us manda Livernos” forma parte de un tornejamen o torneo entre trovadores celebrado entre el año 1262 y 1266 en el que Paulet fue preguntado sobre si prefería la corte del rey de Apulia o la de Alfonso X. Como vemos, León mantuvo su importancia como ciudad y reino de referencia en Europa occidental al menos durante todo el siglo XIII. Algo lógico si nos detenemos a pensar que fue el reino que lideró la llamada Reconquista durante más de tres siglos.

LOS REYES LEONESES EN LA LÍRICA TROVADORESCA (IV): Alfonso IX, "El Buen Rey"

7 de agosto de 2009

Aquí tenéis la cuarta y penúltima entrega de esta serie de artículos dedicados a las apariciones de los reyes leoneses en la poesía trovadoresca provenzal. Ahora toca hablar de Alfonso IX, quien tuvo la desgracia de reinar al mismo tiempo que su homónimo Alfonso VIII (ó I) de Castilla, lo que ha dado lugar a muchas confusiones a la hora de identificar a cada uno de los reyes en algunas crónicas y (cómo no) en las poesías de los trovadores.

Peire Vidal (1180?-1205, imagen de la izquierda), trovador provenzal de Toulouse, en su canción de Cruzada titulada “Baron, Jhesus, qu’en crotz fon mes” (1201-1202), lanza el siguiente consejo al rey leonés:
Reis de Leon, senes mentir,
deventz honrat pretz reculhir,
cum selh qui semen’en garag
temprat d’umor ab douz complag.
“Rey de León, de verdad os digo: debéis obtener honrado galardón, como quien siembra el barbecho humedecido con dulce llanto”

El mismo autor, al cantar las excelencias de un tal conde Arman en su obra “Neus ni gels ni plueja ni fanh”, acaba comparándolo con el rey de León:
Ardiment a d’aragones
E gai solatz de vianes.
E sembla me de domneyar
e.l rei de Leo de donar.

“Tiene la valentía del aragonés, y la alegría del habitante de Vienne, y se parece a mí en el galantear, y al rey de León en generosidad”.

Estas composiciones dejan entrever que Peire Vidal estaba familiarizado con la corte leonesa, por lo que no se puede descartar que la visitara en alguna ocasión. En cualquier caso, guardó buenos recuerdos de sus viajes por la Península, y se mostró muy agradecido a los reyes hispanos.
A ellos y sus naciones les dedica su canto “Mout es bona terr’Espanha” (Muy buena tierra es España), en el que entre otras cosas dice lo siguiente:

Per que·m platz qu’entr’els remanha
en l’emperial reyo,
quar ses tota contenso
mi rete gent e·m gazanha
reis emperaires N’Anfos,
per cui Jovens es joyos,
quez el mon non a valensa,
que sa valors no la vensa.

“Por lo que me place quedarme entre ellos, en la región imperial, pues sin ninguna discusión me retiene gentilmente y me gana el rey emperador don Alfonso, por quien Juventud está contenta, ya que en el mundo no hay valentía que no sea vencida por su valor”.

Curiosamente, este rey Alfonso ha sido identificado de una manera totalmente arbitraria como Alfonso VIII (quien en realidad debería ser conocido como Alfonso I de Castilla) por autores como Hoepffner, Riquer y Carlos Alvar. Sin embargo, si atendemos a las fechas en las que Peire Vidal ejerció como trovador (1180?-1205) y las comparamos con las de los reinados de Alfonso VIII (1158-1214) y Alfonso IX (1188-1230), sería más fácil aplicar el verso “por quien Juventud está contenta” al leonés que al castellano. Además, recordemos que en sus composiciones “Baron, Jhesus” y “Neus ni gels” cita explícitamente al rey leonés, y que Castilla, a diferencia de León, nunca ostentó el título de reino o región imperial.

Casi lo mismo podría decirse de una de las última poesías de Peire Vidal titulada “Quant hom es en autrui poder”:
Dona, per vos am Narbones
E Molinatz e Savartes,
Castella e.l bon rei N'Amfos,
De cui sui cavaliers per vos.

“Señora, por vos amo el Narbonés y Molina y Savartés, Castilla y al buen rey don Alfonso, de quien soy caballero gracias a vos”. Carlos Alvar y otros opinan que “Castilla” y “Alfonso” van unidos, por lo que se trataría de Alfonso VIII. Sin embargo, la enumeración de distintos territorios que se hace en los versos inmediatamente anteriores podría ir en contra de esta idea: ese Alfonso no tendría por qué hacer referencia necesariamente a Castilla, y a lo mejor en quien estaba pensando el trovador era en Alfonso IX de León. En cualquier caso, es probable que nunca lo sepamos con certeza. Y lo mismo ocurre en un par de versos de su obra titulada “Be m’agrada la covinens sazos”:

(…) dona, quar vos mi podetz far caitiu,
don’, e, si·us platz, plus ric que·l rei N’Amfos.

“Señora, vos podéis hacerme prisionero, señora, y si os place más rico que el rey Alfonso”
¿A qué rey Alfonso se refiere: al VIII o al IX? Como sabemos a ciencia cierta que Peire Vidal trabajó al servicio de Alfonso IX, y se sospecha que también del de Alfonso VIII, nos quedamos con la duda. Y la situación se repite en su composición “Dieus en sia grazitz

Per so·m sui gent garnitz contra·ls flacs acrupitz qu’ab mi n’es Aragos e Castell’e Leos, e·l valens reis N’Amfos te·ls castels establitz, on pretz es gen servitz et honratz e volgutz; per qu’ieu dels abatutz flacs avars, cor de ven, ai pauc de pessamen.

“Por eso me he protegido de los medrosos, pues conmigo están Aragón, Castilla, León y el valiente rey don Alfonso, que tiene los castillos establecidos, donde el mérito es gentilmente servido, honrado y querido; y por eso me preocupan poco los mezquinos avaros abatidos, corazón de viento”. Una vez más, ¿a qué rey Alfonso se refiere el trovador? Desde luego lo cita a continuación del reino de León, con lo que podría parecer Alfonso IX, aunque la referencia a los castillos podría hacer pensar en Alfonso VIII. Sin embargo, el leonés también fue famoso por la cantidad de fortalezas que construyó en la frontera con Castilla.

Guilhem (o Guillem) Magret (imagen de la derecha) fue un juglar y trovador de Vienne (Provenza) que desarrolló su arte entre 1195 y 1210 aproximadamente. Una de sus principales obras fue “Aigua pueia contramon”, escrita a finales del siglo XII, y en la que realiza un bello canto al reino de León y a su rey Alfonso:

En Espaigna a un pon per on hom passa soven, fag per tal encantamen que si.l parlatz, gen respon; cinc pilars i a, seignors, e ben a mil cavalhs cors, tan es belhs de plana via; en l’ausor pilar que.i sia esta lo valenz reis n’Anfos rics de cor e tan poderos que del tot complis son talan. Et a Leon trobiei fon on sorzon var vestimen et aurs mesclatz ab argen, et en estiu, can neus fon, i nais temprada freidors et entorn nadal calors, e si vilans en bevia, cortes et adretz seria, e.ill marrit e li consiros en tornon alegr’e ioios e.ill paubre manent qui la van.

“En España hay un puente por donde se pasa a menudo, hecho con tal encanto que, si le habláis, responde amablemente; hay en él cinco pilares, señores, con sitio para más de mil caballos, tan hermoso es y de llano camino; y en el más alto de los pilares está el rey don Alfonso, rico de ánimo y tan poderoso que en todo realiza sus deseos. Y en León encontré la fuente de donde manan variados vestidos y oro mezclado con plata, y en verano, cuando se funde la nieve, hace un fresco agradable, y hacia Navidad, calor, y si un villano bebiera [en aquella fuente], se volverá cortés y de buenos modales, y los tristes y apesadumbrados se vuelven allí alegres y gozosos, y los pobres que van allí, poderosos”.

Es evidente que el puente de cinco pilares representa a la Hispania cristiana de la época, compuesta por cinco reinos independientes (León, Portugal, Castilla, Navarra y Aragón). Para el trovador, el principal de esos pilares es el reino de León, representado por el rey Alfonso IX. Para insistir en este aspecto, Magret realiza una vívida y poética descripción de la capital del reino (o del reino mismo) tomando la imagen de una fuente, y la influencia benéfica que ejerce sobre los que la visitan. Si en realidad está hablando tan sólo de la ciudad de León, se podría decir que el trovador sigue la línea de Aymeric Picaud cuando escribió a mediados del siglo XII en su Codex Calixtinus que León “es ciudad sede de la corte real, llena de todo tipo de bienes”.

Sabemos que Elías Cairel (imagen de la izquierda), el famosísimo trovador nacido en Sarlat (Perigord) que ejerció su arte a comienzos del siglo XIII, visitó la corte de Alfonso IX entre los años 1210 y 1211. Ésta debió de causarle una magnífica impresión, que reflejó en la composición titulada “Abril ni mai non aten de far vers”:

Al rey prezan de Leon sui viratz, quar joys e chan e cortezia.l platz ni ane non fes contra valor traversa.

“Me he vuelto hacia el famoso rey de León, porque le agradan alegría, canto y cortesía, y nunca puso obstáculo al valor”.

Estos versos denotan un gran conocimiento del monarca y su entorno, y muestran una faceta caballeresca y cortesana poco conocida de Alfonso que le debió convertir en una poderosa fuerza atractora para los trovadores de Europa occidental. El mismo Cairel, en otra obra suya titulada “Si cum cel qe sos compaignos”, vuelve a retratar muy favorablemente al rey leonés:
Lo bon rei de Leon prezan
am ses engan,
qu’el a l’usatge de la fon
don no vei negun fadion.

“Amo sin engaño al famoso y buen rey de León, pues tiene la costumbre de la fuente, en la que no he visto a nadie engañado”.

En la obra “Vida” de Uc de Saint Circ, trovador de Quercy, se detallan algunos de sus viajes:

“(...) et estet lonc temps ab el en Peitieu et en las soas encontradas, pois en Cataloigna et en Arragon et en Espaingna, ab lo bon rei Amfos de Lion et ab lo rei Peire d'Arragon”

“Y estuvo mucho tiempo con él [con Sauvarico de Mauleon] en el Peitieu y en sus alrededores, después fue a Cataluña, Aragón y España, con el buen rey Alfonso de León, y con el rey Pedro de Aragón”.

Resulta significativo que Uc de Saint Circ refleje un buen recuerdo sobre el rey leonés, ya que nos indica que recibió un buen trato en la corte legionense, lo que apuntalaría también la posibilidad de que Alfonso IX gustara de un ambiente culto y refinado en la que los trovadores provenzales eran bien recibidos.

LOS REYES LEONESES EN LA LÍRICA TROVADORESCA (III): Fernando II, "Señor de los Gallegos"

6 de agosto de 2009

Hoy toca la parte dedicada a Fernando II de León, quien heredó de su padre Alfonso VII los reinos de León, Galicia, Asturias y el territorio que comenzó a ser denominado Extremadura. Parece ser que el Emperador también le entregaba Portugal en su testamento, pero ya era demasiado tarde, porque ya estaba firmemente asentado como Estado independiente. Como veremos, hay muchas dudas a la hora de identificar a este rey en los cantos de los trovadores, ya que en ocasiones se le confunde con Fernando III (recordad que en esta época no se usaba numeración con los nombres reales). Una vez más, para oir la música pulsad el Play del reproductor de aquí abajo.


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Como es sabido, a la muerte de Alfonso VII el reino se divide entre sus dos hijos. León y Galicia le corresponden a Fernando II (1157-1188), que es el rey de quien conocemos menos referencias en la literatura trovadoresca. Giraut (o Guiraut) de Bornell (1138-1215 aprox.: imagen de la izquierda), que fue llamado “Señor de los Trovadores”, lo menciona de pasada al finalizar su poema “Ges de sobrevoler”:

Pero be volh que·l reis Ferans
Auia mo vers e·l reis n'Amfos!

“Pero deseo que el rey Fernando oiga mi verso y el rey don Alfonso”. Estos dos versos han dado lugar a una mala interpretación por parte de muchos filólogos y estudiosos, desconocedores de la documentación leonesa. Carlos Alvar, recogiendo la tesis de Kolsen y Panvini, encuentra problemas para identificar al rey Alfonso del que habla Giraut, y opta por pensar que se trata de Alfonso VIII de Castilla. Sin embargo, si atendemos a los diplomas de los últimos años del reinado de Fernando II veremos que en ellos figura tanto este rey como su hijo el príncipe Alfonso (futuro Alfonso IX), y que éste último también aparece con el título de rey. Es decir, este dato, que puede parecer intrascendente, nos sirve para fechar toda la composición con una mayor precisión, acotándola en los años 80 del siglo XII, en lugar del año 1170 ofrecido por la mayoría de los investigadores.

Otro autor que habla de Fernando II es el perigordiense Arnaut Daniel (derecha), que ejerció como trovador entre 1180 y 1210. En su canción “Doutz brais e critz” refleja un acontecimiento de la época del que no tenemos ninguna otra constancia documental:

Los deschauzitz
ab las lengas esmoutas
non dupt’ieu ies, si.l seignor dels Galecs
an fag faillir, per q’es dreitz si.l blasmam,
que son paren pres romieu, so sabem,
Raimon lo filh al comte, et aprendi
que greu fara.l reis Ferrans de pretz cobra
si mantenem no.l solv e no.l escampa.

“No temo absolutamente nada a los descorteses de lenguas afiladas, aunque han hecho quedar en evidencia al señor de los gallegos, y por eso es justo que hablemos mal de él, pues hizo prisionero a su pariente peregrino, Ramón, hijo del conde, como sabemos; y reconozco que difícilmente recuperará el rey Fernando su mérito, si inmediatamente no lo desata y lo liberta”.

Puede resultar extraña esa referencia a Fernando II como “seignor dels Galecs” (señor de los Gallegos), pero hay que recordar que era frecuente que los extranjeros denominaran con ese gentilicio a los habitantes del reino de León. Además, en ocasiones la intitulación de Fernando era “rey de León y Galicia”, y aunque la capital política del reino era la ciudad de León, Santiago de Compostela siempre funcionó como auténtica capital religiosa. No se sabe quién era "su pariente peregrino (romieu=romero) Ramón, hijo del conde". Se interpreta que "romieu" significa en este caso que estaba haciendo la peregrinación a Santiago, cosa que a mí personalmente me extraña, porque siempre he leído que "romero" es el que peregrina a Roma, y "peregrino" el que va a Santiago. Como digo, se piensa que Ramón era hijo de un conde, y pariente de Fernando II, que fue hecho prisionero por éste mientras peregrinaba a Santiago. Podría ser Ramón Berenguer III de Provenza, o Raimundo V de Tolosa, aunque no sabemos que ninguno de los dos peregrinara a Santiago. Se da la curiosa coincidencia de que ambos Ramones estuvieron casados con Doña Rica o Riquilda de Polonia, que había sido madrastra de Fernando II al ser la última esposa de su padre Alfonso VII.

Donde hay dudas en la identificación del rey es en la obra “S'ieu conogues que·m fos enans”, de Guilhelm Ademar (más abajo, a la izquierda):

Per lieys m'en perdra i·l rey Ferrans
e la cortz e·ls dos e·ls baros

“Por ella [su amada] me apartaría del rey Fernando y de la corte y de los dones y de los nobles”.
Los estudiosos dudan si ese rey Ferrans sería Fernando II (fallecido en 1188) o Fernando III (que comenzó a reinar en el año 1217). El problema es que por lo que sabemos Ademar produjo sus poesías justo en el periodo entre ambos reyes, por lo que no cuadraría con ninguno. Como no había ningún otro rey Fernando en la Hispania ni en la Galia del momento, eso hace nos hace plantear que algunas de sus obras probablemente están mal fechadas, si bien no podemos aportar más datos por el momento.

LOS REYES LEONESES EN LA LÍRICA TROVADORESCA (II): Alfonso VII, "El señor a quien pertenece Occidente"

5 de agosto de 2009

Proseguimos con la serie de artículos dedicados a las apariciones de los reyes leoneses en las obras de los trovadores provenzales u occcitanos. En esta ocasión nos ocuparemos de Alfonso VII, el Emperador, que es el primero del que tenemos noticias en estas fuentes. Una vez más, si queréis escuchar "banda sonora", pulsad el botón "Play" del reproductor que aparece a continuación. Cada artículo tendrá su propia canción. Y sí, todas son de Krzesimir Debskila, de la BSO de la película "Ogniem i Mieczem".


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El primer rey del que tenemos constancia documental en las obras trovadorescas es Alfonso VII, el Emperador (1126-1157). El trovador Marcabrú (imagen de la izquierda), que desarrolló su actividad entre 1130 y 1149, y que comenzó como juglar con el nombre de Penperdut, dice de lo siguiente del rey leonés:

[…] lai vas Leon en sai un de bon aire franc de razon, cortes e larc donaire

Traducción: […] “sé, allá hacia León, de otro [Alfonso] de buen linaje, libre en su juicio, cortés, y generosamente liberal”.

Este mismo trovador volvió a dedicar un fragmento de su obra al por entonces joven emperador leonés, cuya fama iba en aumento por toda Europa:

Emperaire, per mi mezeis, sai, qan vostra proez’acreis, no·m sui jes tarzatz del venir, que jois vos pais e pretz vos creis e jovens vos ten baut e freis, qe·us fai vostra valor techir.

“Emperador, por mi propio impulso no he tardado en venir aquí, pues sé que vuestra dignidad se acrecienta, porque el gozo os nutre y el mérito os aumenta, y la juventud, que hace crecer vuestro valor, os mantiene alegre y lozano”

Pero que estos florilegios no nos lleven a engaño: Marcabrú no obtuvo los favores que esperaba, por lo que su actitud hacia el rey se tornó en desprecio (“malvado y camisa de un sayo”, llegó a llamarle en otra ocasión)

De esta misma época es el casi desconocido trovador gascón Alegret, del que tan sólo sabemos que fue coetáneo del mencionado Marcabrú. Debió de irle mejor que a este último en la Corte leonesa, ya que en uno de sus poemas introduce grandes elogios hacia Alfonso VII:

Aqill son dinz e defor sec, escas de fag e larc de ven, e pagan home de nien, qes aitals es lur costuma; ez enujos, volpilz e recrezentz, q’entre mil non vei ses qalqe dec, mas lo senhor de cui es Occidentz. Q’el non ha cors ges flac ni sec, con an pel mon poestatz cen, q’en lui s’apila e s’apen. Proessa, sivals ab pluma, per tal vola sos pretz entre ls valentz, sobre trastotz, et aug o dir a qec q’ell es le miéis dels reis plus conoissentz.

“Ésos están secos por dentro y fuera, [son] avaros en sus acciones y generosos en viento, y pagan con nada, que ésta es su costumbre, y son fastidiosos, cobardes y apocados; entre mil no veo uno solo sin algún defecto, excepto el señor a quien pertenece Occidente. Él no tiene el corazón flaco ni seco, como tienen cien soberanos que hay en el mundo, pues en él se apoya y se reúne la gallardía; por lo menos su mérito extiende las alas sobre todos los valientes, y a todos oigo decir que es el mejor de los famosos reyes”.

Hacia el año 1157, Peire d’Alvernhe (o Alvernha, imagen de la izquierda), trovador auverno seguidor de Marcabrú, realizó estos versos lamentándose de la muerte del Emperador leonés:

Per l’emperador me dol, c’a moutas gens fai fractura; tals en plora que n’a iais.

“Me duele por el emperador, que a tantas gentes hace falta; [pero] hay alguno de los que lloran [su muerte] que se alegran de ella”.

LOS REYES LEONESES EN LA LÍRICA TROVADORESCA (I): Los trovadores provenzales

4 de agosto de 2009

Con este artículo introductorio pretendo dar comienzo a una corta serie de entradas dedicada a las apariciones de los monarcas leoneses en la lírica trovadoresca altomedieval. Pero antes de nada he de advertir que no me habría sido posible escribirlos sin la ayuda bibliográfica prestada por Nicolás Bartolomé, cuyo artículo "Los reis de L.lión na poesía medieval occitana" me sirvió de acicate. 

Aunque es un dato no muy conocido, en los siglos XII y XIII fue frecuente que la corte leonesa recibiera la visita de trovadores, procedentes en su mayoría de la mitad sur de Francia. Estos personajes solían viajar de corte en corte, y allí donde eran bien recibidos componían cantos dedicados a los monarcas que los agasajaban. Para ello, y dependiendo de su procedencia geográfica, usaban alguno de los numerosos dialectos de la lengua provenzal, hoy llamada occitano, y que todavía se habla en España en el Valle de Arán, donde es lengua oficial con el nombre de aranés (ver mapa de elaboración propia). No ha de extrañarnos el hecho de que una misma lengua reciba distintas denominaciones, ya que ocurre lo mismo, por ejemplo, con nuestro leonés, que es conocido como “asturiano” en Asturias, “mirandés” en Miranda de Douro, etc., y que está comenzando a ser reconocido globalmente como “asturleonés”. Por otra parte, ocurre lo mismo con el español, que muchas veces recibe el nombre de “castellano”, aunque en un sentido estricto ésta sería la lengua romance propia de Castilla.


Volviendo a los cantos trovadorescos, por desgracia tan sólo conservamos unos pocos ejemplos de este tipo de composiciones, pues al igual que ocurre con la documentación medieval, la mayor parte ha desaparecido con el transcurso del tiempo. Por si fuera poco, además existe el problema de que conocemos poco acerca de la vida de los trovadores medievales, y si bien muchas veces podemos identificar sus creaciones, en ocasiones ni siquiera podemos precisar su cronología.

Pero antes de continuar, conviene clarificar las diferencias que existían entre trovadores y juglares: mientras los primeros se dedicaban básicamente a componer obras poéticas para ser cantadas, los segundos se limitaban a cantarlas, sin crear obras nuevas. Los juglares actuaban como artistas ambulantes, y a veces eran auténticos saltimbanquis que realizaban todo tipo de acrobacias. En estos artículos me centraré en el papel jugado por los trovadores, que fueron los auténticos creadores literarios, aunque muchas veces empezaron sus carreras como simples juglares.

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